Las autoridades paraguayas trasladaron hoy a un hospital a cuatro de los detenidos por la matanza de junio pasado que derivó en la destitución del presidente Fernando Lugo, que se encuentran en huelga de hambre.

Los trasladados son Luis Olmedo, Lucía Agüero, Alcides Ramírez y Juan Carlos Tillería, cuyo estado de salud se ha visto agravado en los últimos días debido a los ayunos que realizan como parte de una protesta iniciada hace 58 días para exigir su liberación.

Los detenidos fueron trasladados desde la localidad de Coronel Oviedo, en la región central del país, donde se encontraban recluidos, hasta el hospital nacional de la ciudad de Itauguá, a 35 kilómetros al este de la capital, informó la agencia pública IP Paraguay.

El director médico del hospital de Itauguá, Mauricio Ortiz, dijo en declaraciones a los periodistas que han restringido las visitas para los nuevos pacientes para evitar posibles infecciones, debido a que presentan una disminución de sus defensas inmunológicas.

El médico remarcó que Agüero se encuentra en estado delicado, ya que se resiste a consumir líquidos y eso podría agravar su situación en los próximos días.

Los detenidos exigen su liberación y desvinculación del proceso que se sigue a un total de 15 campesinos que fueron detenidos tras la muerte de seis policías y once labradores el 16 de junio en un tiroteo durante una operación policial de desalojo de "sin tierras" en una finca de Curuguaty (nordeste).

Ese hecho, ocurrido en una propiedad que se disputan el Estado y los familiares del empresario recientemente fallecido Blas N. Riquelme, derivó en la destitución de Lugo en un controvertido juicio político, el 22 de junio último.

Los campesinos están acusados de los delitos de homicidio doloso, lesión grave y asociación criminal, entre otros.

La Fiscalía, en su informe final tras la investigación, sostuvo que los policías "cayeron en una emboscada preparada y planificada previamente por ocupantes armados" en Curuguaty.

El fiscal del caso, Jalil Rachid, descartó las versiones de la actuación en el hecho de francotiradores entrenados, aunque los abogados de los procesados sostienen que hay pruebas de audio del empleo de fusiles automáticos y que sólo esas armas disparadas por "expertos tiradores" pudieron ser las que abatieron a los policías, con "disparos certeros en la cabeza y el cuello"

Además de la huelga que llevan a cabo los detenidos, representantes de grupos civiles y sociales realizaron una vigilia en los últimos días ante la sede de la Fiscalía en Asunción, de donde, según dijeron a los periodistas, fueron desalojados de manera violenta por la Policía en la madrugada de este jueves.