El príncipe heredero de Holanda, Guillermo Alejandro, jugó hoy a fútbol unos instantes con Clarence Seedorf, centrocampista holandés del Botafogo, en el Maracanazinho, el pabellón vecino al legendario estadio Maracaná de Río de Janeiro.

Guillermo Alejandro se enfundó la camiseta de la selección brasileña y, durante cerca de un minuto, dio unos toques a un balón naranja en compañía de Seedorf, en el acto con ambiente más relajado de su visita de cuatro días a Brasil.

Después de que el príncipe dejara la cancha, Seedorf, exjugador del Real Madrid y el Milán, continuó unos instantes más en el recinto de pequeñas dimensiones que fue instalado en el centro del Maracanazinho.

El heredero al trono holandés, que estaba acompañado de su esposa, Máxima, le regaló una camiseta de la selección naranja a la secretaria de Deportes de Río de Janeiro, Marcia Lins, y saludó a cerca de un centenar de niños que asistieron al acto.

Antes de su encuentro con Seedorf, los príncipes participaron hoy en un almuerzo oficial ofrecido por el gobernador de Río, Sergio Cabral, y el alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, en el Palacio de la Ciudad.

Los príncipes de Orange cerrarán su visita a Brasil mañana al presidir un seminario sobre la industria náutica, que contará con la participación de los regatistas brasileños Torben Grael y Samuel Gonçalves y empresarios del sector.

En su primera actividad en el país suramericano, los príncipes se reunieron el martes en Brasilia con varios representantes del Gobierno brasileño con el objetivo de estrechar los lazos entre ambos países en el campo diplomático, empresarial y en el sector de la educación.

Guillermo Alejandro, que encabezó una misión comercial integrada por 175 empresas, universidades y centros de investigación, presidió el miércoles un encuentro empresarial en Sao Paulo.