El Parlamento de Irán canceló la convocatoria para un interrogatorio antes del próximo 4 de diciembre al presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, por orden expresa del líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, informaron hoy medios locales.

El pasado 4 de noviembre, Ahmadineyad, fue convocado por el Parlamento para una sesión de preguntas, la segunda en menos de ocho meses, en relación con la delicada situación económica del país.

La convocatoria a Ahmadineyad se hizo pese a que, cuatro días antes, Jamenei, que tiene un poder omnímodo en la República Islámica, había advertido a los tres poderes del Estado que debían mantener la cohesión y cesar todas las disputas públicas hasta las elecciones presidenciales, convocadas para el próximo 14 de junio.

Ayer, Jamenei, en un discurso ante un grupo de Voluntarios Islámicos (Basij), admitió que interrogar al presidente es un derecho del Parlamento, pero recalcó: "Creo que este proceso ya ha llegado hasta donde debía y no debe continuar", informó hoy el diario oficial en inglés "Tehran Times".

Ante esta indicación, inmediatamente los parlamentarios que habían convocado a Ahmadineyad cancelaron el requerimiento y el presidente de la Cámara, Ali Lariyani, envió una carta al líder supremo en la que aseguraba que están orgullosos de obedecerle.

De haberse producido, la sesión de preguntas podría haber llevado a una moción de censura en caso de no satisfacer a la Cámara, que ya sometió a Ahmadineyad a una sesión similar el pasado 14 de marzo.

Con aquel interrogatorio, Ahmadineyad se convirtió en el primer presidente en las más de tres décadas de historia de la República Islámica de Irán en sufrir este tipo de humillación.

El ala más radical "principalista" del régimen islámico, que tiene una amplia mayoría en el Parlamento y se agrupa alrededor de Jamenei, está enfrentada a Ahmadineyad y su entorno, a los que acusa de desviacionismo, de poner en duda la primacía religiosa en el sistema teocrático y de relación con casos de corrupción.

Los principalistas respaldaron a Ahmadineyad en las elecciones de 2009, pero se han convertido en los mayores críticos de su Gobierno y de su entorno y han procesado y llevado a prisión a decenas de seguidores del presidente, entre ellos varios altos cargos.