El consumo de marihuana está permitido en Uruguay pero está prohibido producirla o venderla, una contradicción que busca solucionar el reciente proyecto de ley impulsado por el oficialismo para permitir el cultivo y la venta de cannabis.

"El consumo de sustancias, marihuana u otras, nunca estuvo prohibido. Está permitido consumir y tener una cierta cantidad para consumo personal. Desde siempre", dijo a The Associated Press Juan Vaz, un programador informático de 45 años activista de la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay.

Para Vaz, un activista del autocultivo de marihuana y asesor del gobierno, "la prohibición genera delincuentes", algo que vivió en carne propia en 2007 cuando fue preso por cultivar cannabis en su casa.

"El problema es que la ley permite consumir y permite tenerla, pero no indica ninguna manera idónea de conseguirla. Por eso desde hace un tiempo buscamos una solución legal a un consumo que no está prohibido", explicó Vaz, uno de los asesores de la Junta Nacional de Drogas en el proyecto de ley actualmente bajo estudio de una comisión de la Cámara de Diputados.

"El Estado entendió que podía quebrar el negocio del narcotráfico. Empezaron una serie de estudios y lo que surge es esta ley", agregó.

Diputados del gobierno izquierdista presentaron días atrás a una comisión del Congreso una nueva versión del proyecto de ley oficialista que busca permitir la producción y venta de marihuana. El proyecto incluye la creación de un Instituto Nacional del Cannabis que regulará todo lo relacionado al tema, la posibilidad de que los consumidores cultiven sus propias plantas y la producción y venta legal de marihuana, por privados o el propio Estado.

El objetivo es "separar el mercado de la marihuana" del de las drogas más riesgosas, para "minimizar la probabilidad" de que un consumidor de cannabis vaya al mercado negro y termine comprando algo peor, explicó Agustín Lapetina, técnico del gobierno, a la AP.

Por su parte, el director de la Junta Nacional de Drogas, Julio Calzada, dijo a la AP que el combate a las drogas ilegales no ha dado resultados y por eso se apuntó a otras políticas. "Desde que en 1971 el presidente estadounidense Richard Nixon le declaró la guerra a las drogas los mercados ilegales crecieron: creció el narcotráfico, el crimen organizado, el lavado de activos, la violencia ligada a las drogas", declaró. "Acá en Uruguay decidimos iniciar un camino diferente", agregó.

Vaz explicó que el hecho de que Uruguay siempre haya permitido el consumo hace que "el tema de la marihuana tenga una amplia aceptación social".

"Nadie se horroriza porque alguien fume marihuana en una plaza. Tenemos cabal conciencia de que no es un delincuente ni nos va a agredir, es sólo una persona que decidió fumar marihuana", dijo el activista

Para Vaz el rol del Estado debe ser de "férreo control" y de educación a la población. "No nos olvidemos que se trata de una sustancia psicoactiva", añadió.

Si el proyecto se transforma en ley, el Estado también deberá controlar la calidad de la marihuana que se venderá legalmente. "Debe tener muchos más controles de calidad de lo que se exige hoy a las tabacaleras. Las tabacaleras usan agroquímicos y pesticidas. El cannabis debe cultivarse orgánicamente y se va a vender en forma muy parecida a como se vende hoy en los coffee shops de Holanda", afirmó el activista.

En 2007 Vaz estuvo 11 meses preso por cultivar marihuana y eso lo convenció de que la prohibición sólo genera más "delincuentes". Desde entonces ha militado para que a nadie más le pase lo mismo en una organización de la que es portavoz y que tiene más de 300 seguidores.

"Cuando caí (preso) tenía 40 años y era un hombre hecho y derecho. Si le hubiera ocurrido a un muchacho joven le podría haber pasado cualquier cosa. Vi violencia, guerra entre pandillas, de todo. Se hubiera convertido en un delincuente. La prohibición genera delincuentes", dijo.

En cambio, Nancy Alonso, psicóloga de la Fundación Manantiales, una institución privada para la recuperación de adictos que opera en Uruguay y Argentina, considera "un error" legalizar la marihuana.

"Cualquier sustancia que te genere dependencia te lleva a otras sustancias. El consumo de sustancias como el alcohol o la marihuana es puerta de entrada a otras drogas peores", afirmó.

Agregó que se trata de "una sustancia psicoactiva que actúa en el cerebro y baja tu nivel de conciencia. ¿Qué estás haciendo con la sociedad si le decís que el consumo es legal? ¿Y qué hacés con las consecuencias del consumo, por ejemplo con los jóvenes que consumen y salen en moto?".

Para Vaz instituciones como la Fundación Manantiales "ven solo una parte de la población que es ínfima, la de los que consumieron y tuvieron problemas", mientras "hay una gran mayoría que consume y nunca va a necesitar ayuda".

Según el activista, los problemas derivados del consumo de drogas no son culpa de las sustancias en sí sino "de los conflictos internos de las personas" que las consumen. Por tanto, lo que tienen que solucionar las personas "son sus problemas internos", explicó.

"Está lleno de personas que ahogan sus problemas en el alcohol" pero "el alcohol ya fue prohibido y ya sabemos lo que pasó. Entonces, ¿no aprendimos nada?", se preguntó.