La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy diversas medidas de apoyo dirigidas a las comunidades de afrodescendientes y afirmó que la raíz de las desigualdades sociales en el país tiene "raza","género" y "edad".

La "desigualdad" y la "injusticia social" en Brasil tiene "raza, porque es negra", pero "también tiene género, porque afecta sobre todo a las mujeres", y "tiene edad, porque los niños son víctimas", declaró la jefa de Estado en un acto celebrado en el Palacio presidencial de Planalto.

Rousseff sostuvo que, de acuerdo a los censos, la mitad de los brasileños desciende de africanos y dijo que pese a ello "las comunidades negras fueron casi olvidadas" por el Estado durante décadas, lo cual contribuyó a que hoy formen parte de los sectores más empobrecidos de la sociedad.

Según Rousseff, ese "olvido" se mantuvo incluso después de la abolición de la esclavitud, en 1888, y fue el origen del "estado de exclusión social" en que aún vive la mayor parte de la población negra del país.

En el interior de Brasil persisten todavía numerosas comunidades formadas por descendientes de esclavos que huyeron de las haciendas o de las ciudades para ocultarse en el campo y fundaron aldeas hasta hoy conocidas como "quilombos".

Mediante un decreto firmado hoy, Rousseff otorgó los títulos de propiedad de las tierras a ocho de esas comunidades, a las cuales se comprometió a incorporar a planes de asistencia técnica y crediticia con los que su Gobierno apoya a la agricultura familiar.

El acto fue realizado en el marco de las conmemoraciones del Día de la Conciencia Negra, que desde 2003 se celebra en Brasil cada 20 de noviembre en memoria de Zumbi dos Palmares, un emblemático líder de las luchas contra la esclavitud en el Siglo XIX.