El presidente del COI, el belga Jacques Rogge, considera que la organización de Londres 2012 debe servir de ejemplo a las ciudades que quieran ser olímpicas, en particular por su capacidad para "aportar beneficios a largo plazo" a la comunidad, pero ha animado a las candidatas a "innovar" y explorar su personalidad "única".

En una carta publicada hoy en la página web del COI, coincidiendo con la celebración en Río de Janeiro de un seminario en el que Londres traslada su experiencia a las próximas ciudades olímpicas, Rogge dice que los Juegos de 2012 han sido "un éxito en todos los aspectos", pero que su planificación no debe utilizarse en el futuro "como una plantilla para cortar galletas", sino que habrá que adaptarla a las características de cada ciudad organizadora.

El presidente del COI indica que casi a diario le preguntan si los Juegos de Londres fueron los mejores de la historia.

"Aunque me encantaría contestar de forma afirmativa, mi respuesta siempre es: 'Que juzgue la historia'. Digo esto (...) para llamar la atención sobre la considerable importancia que da el COI al legado, a lo que queda en una ciudad organizadora cuando termina la competición", señala.

Rogge añade que "el COI anima activamente a cada ciudad que pide unos Juegos Olímpicos a considerar desde el principio cómo puede utilizar esa cita para aportar beneficios a largo plazo a su área y sus habitantes. Esta planificación empieza normalmente una década antes de los Juegos".

Cuando Londres pidió los Juegos en 2005, dice Rogge, ya tenía "una visión detallada y firme" de lo que quería, y enumera: "regenerar un terreno industrial baldío, proporcionar a la comunidad local instalaciones deportivas de primera clase donde entrenarse y competir, nuevos parques y áreas residenciales, mejores infraestructuras y transportes, oportunidades de empleo y de negocios y crear una nueva generación de campeones olímpicos que inspirasen a los jóvenes en su implicación en la actividad física".

El titular de COI señala que organizar los Juegos de Londres tuvo un coste de 2.000 millones de libras (unos 2.500 millones de euros), "la mayoría cubiertos por el COI y por fondos privados".

"Pero las autoridades locales destinaron 9.300 millones de libras más (11.600 millones de euros) para hacer de los Juegos un catalizador para el rápido desarrollo de la ciudad y lograr mejoras, tangibles e intangibles, que de otra manera hubieran tardado décadas en llevarse a cabo", continúa.

Para acometer esta empresa, dice Rogge, Londres se benefició de experiencias pasadas, entre las que destaca "la completa regeneración urbana emprendida por Barcelona y Sydney".

El presidente apunta que Londres tiene mucho que enseñar a las ciudades que organizarán los próximos Juegos y a las que, como Madrid, Tokio y Estambul, presentes en el seminario de Río de Janeiro, son aspirantes a hacerlo en 2020.

"El seminario no pretende en ningún caso proporcionar una plantilla para cortar galletas. Está pensado para proporcionar lecciones valiosas que las ciudades pueden adaptar para que encajen en sus circunstancias únicas. Animamos a los próximos organizadores a innovar, desarrollar y mejorar lo que aprendan de sus predecesores", subraya Rogge.

El máximo responsable del olimpismo mundial, que dejará la presidencia del COI en septiembre del año que viene, termina su mensaje señalando que "puede ser demasiado pronto considerar a los Juegos de Londres los mejores de siempre, pero si se hace la misma pregunta dentro de veinte años la respuesta podría ser simplemente que sí".