El grupo español Pascual ha desembarcado en Venezuela y hoy inauguró una fábrica de yogures junto a Empresas Polar, el mayor grupo comercial privado de alimentos de este país, que tendrá una inversión de 150 millones de dólares y que para Pascual será una puerta hacia Latinoamérica.

"Para nosotros invertir en Venezuela significa un orgullo, un placer. Es el primer granito de nuestra política de internacionalización", señaló a Efe el presidente del grupo español, Tomás Pascual.

"Somos una empresa principalmente española y en las circunstancias económicas actuales, lo que tenemos que hacer las empresas es abrir mercados fuera", agregó.

Pascual y Polar lanzaron una nueva línea de yogures de larga duración que se harán a base de frutas venezolanas, con un coste de comercialización un 20 % inferior al más barato del mercado, y que se comenzará a distribuir mañana, jueves, en algunos puntos de Caracas y el próximo 21 de enero en todo el país.

El presidente de la empresa española, una de las líderes del sector alimentación en su país, aseguró que Pascual vio un nicho de mercado en Venezuela, donde el producto que ofrecen existe aunque no "en su desarrollo completo".

Por otra parte, restó importancia a la situación de tensión existente entre el Gobierno del presidente, Hugo Chávez, y su socio local, Empresas Polar.

"Este es un proyecto para quedarse aquí, para crecer, para desarrollarse en Venezuela y, si el mercado venezolano absorbe toda nuestra capacidad de producción, para crecer desde Venezuela a afuera", dijo también Pascual a periodistas.

La nueva línea de yogures de larga duración se producirá en Valencia, a unos 180 kilómetros de Caracas en una planta inaugurada hoy con la presencia de los presidentes de Pascual y Polar, Lorenzo Mendoza, así como del embajador de España en Venezuela, Antonio Pérez-Hernández y Torra.

La fábrica tiene una capacidad de producción de 53 millones de litros y dará empleo a 120 trabajadores directos y 600 indirectos.

Por su parte, Mendoza se mostró "sumamente orgulloso" por haber hecho realidad el compromiso que ambas empresas asumieron en noviembre de 2010 al crear una fábrica "con tecnología de punta" y con una "gran" inversión de 630 millones de bolívares (146 millones de dólares).

Entretanto, el embajador Pérez-Hernández calificó la inauguración de la planta como "una gran noticia para España y para Venezuela".

"Demuestra el interés de las empresas españolas por Venezuela, por la economía venezolana. Es una apuesta por este país y da un mensaje de confianza en el futuro de Venezuela", manifestó el embajador al resaltar que el país caribeño es el tercer cliente de España, después de México y Brasil.

Con unas importaciones que superaron los 2.000 millones de dólares el año pasado, Venezuela cuenta actualmente con 220 empresas españolas asentadas en su territorio, indicó el diplomático.