Algunos de los artículos más preciados de Marge Gatti yacen dispersos en lo que alguna vez fue la terraza de su jardín, salpicados de barro.

El abrigo blanco de piel que compró por 80 dólares en un remate. Videos familiares. Una jarra de cristal multicolor importada de Inglaterra. Libros que nunca llegó a leer.

Todo está arruinado, al igual que su casa anegada de Staten Island, que recibió el embate de la marejada desatada por la supertormenta Sandy y que será demolida en las próximas semanas. Gatti se ha quedado sin bienes materiales.

Pero el jueves, en el Día de Acción de Gracias, manifestará gratitud por varios motivos.

"Mis hijos están vivos. Estaban atrapados aquí", afirmó la mujer de 67 años, que durante 32 años vivió en la casa a una cuadra del Océano Atlántico. "Agradezco tener a toda mi familia. Y que mis amigos estén todavía aquí. Ahora todos somos amigos".

Será una celebración con sordina para las familias más afectadas por la tormenta cuando se reúnan tanto con conocidos como con desconocidos, para celebrar lo que se salvó en medio de tanta destrucción. Pero no estarán solos.

Los restaurantes están donando comidas, familias e iglesias abren sus puertas, y desde toda la nación llegan donaciones para los que no pueden cocinar el tradicional pavo.

La Ciudad de Nueva York y Macy's han dispuesto 5.000 asientos a lo largo de la ruta del Desfile del Día de Acción de Gracias para las familias afectadas por la tormenta. Ocupemos Sandy, un derivado del movimiento Ocupemos Wall Street, ofrecerá una cena de Acción de Gracias en el sur de Manhattan.

Jennifer Kaufman, de Washington Township, en Nueva Jersey, inició una página en Facebook llamada "Un lugar a la mesa" que vincula a hogares dispuestos con las familias afectadas por Sandy.

"Nadie debería comer solo en el Día de Acción de Gracias", afirmó Kaufman.

En el sector Belle Harbor de los Rockaways, Ray Marten agradece que sus dos hijos adolescentes estén con vida. En lo peor de la tormenta, escuchó cómo crepitaban las llamas de casas incendiadas pese a flotar sobre las aguas desbordadas. Los tres escaparon justo a tiempo antes de que el siniestro envolviera su casa. Un vecino apareció en medio de la oscuridad, con traje de buzo, y salvó a la hija de Marten de 13 años con una tabla hawaiana.

Un restaurante de Nueva Jersey dona una cena para su familia y otros familiares desamparados en la atiborrada casa de la madre de Marten en Brooklyn, donde se están alojando. Su cuñada perdió su casa en el incendio posterior a la tormenta que destruyó más de un centenar de casas en la sección de Breezy Point.

"No nos sentaremos en torno de un mesa formal. Y comeremos en platos de cartón", dijo su esposa, Linda. "Pero al menos estaremos juntos".

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Las periodistas de Associated Press Karen Matthews en Nueva York y Katie Zezima en Newark, Nueva Jersey, contribuyeron a este despacho.