La ONU lamentó hoy el grave deterioro de la crisis en República Democrática de Congo (RDC) y el Consejo de Seguridad exigió al movimiento rebelde M23 que abandone la ciudad oriental de Goma.

El representante especial de la ONU en RDC, Roger Meece, dijo hoy en una videoconferencia al Consejo de Seguridad que la situación se ha deteriorado "seriamente" y advirtió que hay un "gran riesgo" de que aumenten las violaciones de derechos humanos en ese país.

Meece detalló que la Misión de la ONU para la Estabilización de la RDC (Monusco) ha recibido "numerosas" evidencias de ejecuciones sumarias por parte de los rebeldes así como casos "no confirmados" de violencia sexual, entre otros abusos de derechos humanos.

El representante especial de la ONU indicó además que los rebeldes "no cuentan con apoyo total" de la población y denunció que el M23 está intentando establecer una administración paralela en las zonas del este del país que ha ido ocupando.

La provincia de Kivu del Norte (este) ha sido testigo en la última semana de la intensificación de combates entre el M23 y el Ejército del Congo, que culminaron este martes con la toma de Goma por parte de los rebeldes.

Los quince miembros del Consejo de Seguridad aprobaron anoche una resolución en la que rechazan la última ola de ataques del M23, condenan las violaciones de derechos humanos y exigen a los rebeldes que abandonen la ciudad de Goma, fronteriza con Ruanda.

"Demandamos la retirada inmediata del M23 de Goma, el cese de cualquier avance por parte de los rebeldes, que sus miembros se disuelvan y depongan las armas y se restaure la autoridad del Estado en la zona", asegura la resolución aprobada por unanimidad.

Asimismo, reitera su condena a los ataques del M23 contra la población civil y los actores humanitarios y el reclutamiento de niños, además de expresar su "honda preocupación" por los informes que hablan de "apoyo externo" a los rebeldes.

Por último, la resolución muestra la intención de considerar nuevas sanciones contra los líderes del M23 "y contra quienes ofrezcan apoyo" a los rebeldes en violación del embargo de armas impuesto por el Consejo con anterioridad.

Por su parte, el subsecretario general para Operaciones de Paz de la ONU, el francés Hervé Ladsous, condenó hoy ante la prensa la última ofensiva del M23 y urgió a poner fin a las hostilidades y que los rebeldes abandonen Goma.

"Monusco se queda, de eso no hay duda, para seguir protegiendo a la población civil. La misión controla el aeropuerto y tiene cierta presencia en Goma", dijo Ladsous, quien en todo caso aclaró que no forma parte de su mandato "atacar directamente" a los rebeldes.

El jefe de los "cascos azules" de la ONU añadió que hay una "gran preocupación" entre los miembros del Consejo de Seguridad por las violaciones de derechos humanos y advirtió que los responsables "serán llevados ante la justicia".

El M23, que está formado por soldados congoleños amotinados y supuestamente fieles al rebelde Bosco Ntaganda, siguió hoy avanzando y tomó la localidad de Sake, a unos 30 kilómetros de Goma, y logró que cientos de soldados y policías se unieran a sus filas.

Los rebeldes se sublevaron el pasado mes de abril para protestar por la pérdida de poder que había impuesto el Ejecutivo a su líder y reclaman desde entonces nuevas negociaciones con el Gobierno.

La República Democrática de Congo está inmersa aún en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos, y tiene desplegada la mayor misión de paz de la ONU.