Israel y el grupo extremista Hamas forjaron el miércoles un acuerdo de alto el fuego en el que se comprometen a detener los ataques y relajar el bloqueo israelí contra la Franja de Gaza.

Luego de días de intensa actividad diplomática, el canciller egipcio, Mohammed Kamel Amr, dijo que la tregua entraría en vigencia a las 21:00 horas locales (1900 GMT). Hizo el anuncio en conferencia de prensa, acompañado por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Rodham Clinton.

El acuerdo "mejorará las condiciones de los habitantes de Gaza y la seguridad del pueblo de Israel", dijo Clinton.

En Jerusalén, la oficina del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu confirmó el acuerdo, diciendo que lo pactó tras efectuar consultas con el presidente Barack Obama.

De acuerdo con una copia del pacto obtenida por The Associated Press, Israel suspenderá su política de asesinar altos oficiales de Hamas, mientras que los palestinos detendrán el lanzamiento de cohetes efectuado por muchos grupos militantes que operan en la Franja de Gaza.

Israel prometió que, luego de un breve periodo de enfriamiento, relajará su bloqueo sobre Gaza.

Musa Abu Marzuk, un alto oficial de Hamas, dijo en su página de Facebook que las negociaciones sobre un nuevo arreglo fronterizo comenzarían luego de un periodo de calma de 24 horas.

El acuerdo de cese de hostilidades busca poner fin a una semana de enfrentamientos en la cual han muerto más de 140 palestinos y cinco israelíes.

El anuncio se hizo horas después de que una bomba estalló a bordo de un autobús cerca del cuartel general militar de Israel en Tel Aviv, hiriendo a 27 personas. Se temía que el ataque complicara las gestiones diplomáticas para lograr una tregua entre Israel y los combatientes palestinos de la Franja de Gaza, gobernada por Hamas.

Horas después de la explosión, Clinton llegó a El Cairo para hablar con el presidente Morsi, quien ya actuaba como mediador entre Israel y Hamas.

La bomba, que calcinó el autobús y destruyó todas sus ventanillas, fue el primer ataque explosivo en Tel Aviv desde 2006.

Al parecer, el ataque buscaba sembrar el temor entre los israelíes sobre una posible vuelta de la violencia palestina como la que se vivió en la última década y que mató a más de 1.000 israelíes en atentados dinamiteros y tiroteos, y que causó además la muerte de más de 5.000 palestinos. Hamas ha realizado decenas de ataques suicidas que han matado a cientos de israelíes.

El ataque contra el autobús de Tel Aviv ocurrió al mediodía en una de las carreteras más concurridas de la ciudad costera, cerca del Museo de Tel Aviv, el juzgado y frente a la sede de la defensa nacional de Israel. Aunque Hamas no se responsabilizó del ataque, lo ensalzó.

"Lo consideramos una respuesta natural a los crímenes de la ocupación y las matanzas de civiles en curso en la Franja de Gaza", dijo el vocero de Hamas Fawzi Barhoum a The Associated Press.

Bassem Ezbidi, un analista político de Cisjordania, opinó que era poco probable que Hamas haya organizado el ataque, pues se arriesgaría a perder el apoyo internacional que ha recibido en los últimos días.

"Si Hamas quiere atacar a civiles, lo haría disparando cohetes, no atacando autobuses porque esos ataques dejaron un mal recuerdo en la mente de la gente. Hamas no necesita esto ahora", agregó.

Un pequeño grupo miliciano, el Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General, se atribuyó la responsabilidad de la bomba contra el autobús, pero no ofreció ninguna prueba que la respalde. El grupo, con sede en Damasco, tiene pocos seguidores en Cisjordania y sucede a menudo que grupos palestinos se adjudiquen ataques que no organizaron.

El atentado en Tel Aviv ocurrió tras una noche de más de 30 bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza, que alcanzaron edificios gubernamentales, ministerios, túneles de contrabando, la villa vacía de un banquero y una oficina de prensa ligada a Hamas.

Unos 10.000 palestinos buscaron refugio en 12 escuelas administradas por Naciones Unidas, después que aeronaves de Israel lanzaron panfletos en los que instaron a los residentes a abandonar sus hogares en algunas zonas de Gaza para evitar los ataques aéreos, dijo Adnan Abu Hassna, portavoz de la Agencia de Socorro de Naciones Unidas.