El primer ministro griego, el conservador Andonis Samarás, expresó esta mañana su disgusto por la falta de acuerdo sobre el desembolso de los nuevos tramos de financiación y la estrategia para mantener la sostenibilidad de la deuda con que concluyó la reunión del Eurogrupo.

"Cualquier dificultad técnica a la hora de encontrar una solución técnica no es excusa para ninguna laxitud o retraso", afirmó Samarás en un comunicado de prensa.

"Grecia ha hecho todo aquello a lo que se había comprometido. Nuestros socios, incluido el FMI, tienen que hacer también todo aquello a lo que se han comprometido", añadió.

Además, advirtió de que "la estabilidad" de Grecia y "de toda la eurozona" depende del desembolso del siguiente tramo de ayuda financiera.

El comunicado final de la reunión de ministros de Finanzas de los países de la Zona Euro subraya que Grecia ha cumplido "de manera satisfactoria" con las acciones requeridas como condición para el desembolso del nuevo tramo de ayuda financiera.

Esas acciones incluían -continúa el comunicado- nuevas y duras medidas de austeridad y un presupuesto severamente recortado, pero asegura que deberán discutirse cuestiones "técnicas" y se celebrará una nueva reunión el próximo lunes 26.

Samarás viajará hoy a Bruselas para participar en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebra este jueves y viernes en la capital belga.

La izquierda radical de Syriza, el principal partido de la oposición, también se ha mostrado muy crítica con la decisión del Eurogrupo, además de con las medidas adoptadas para recibir el nuevo tramo de 31.500 millones de euros.

"El gobierno está haciéndoles todos los favores que le piden y, a cambio, está recibiendo humillaciones", afirmó el diputado de Syriza Dimitris Papadimulis.