La masticación de coca, la preferencia sexual y religiosa y la categoría mestizo son los temas ausentes de un censo nacional de población y vivienda que se realiza en Bolivia el miércoles después de once años y bajo un virtual toque de queda.

La ministra de Planificación del Desarrollo Viviana Caro dijo que esos temas no son fundamentales para la planificación de las políticas públicas y que por ello fueron dejados de lado en la medición.

El gobierno ha declarado feriado nacional y ha prohibido la circulación de vehículos y personas por las calles para facilitar el registro. Las ciudades estaban desiertas, los mercados cerrados y sólo funcionaban hospitales. Poco más de 81.000 policías y militares fueron convocados a controlar la seguridad y velar por el acatamiento a la orden emitida por los gobiernos regionales que prohíbe actividades públicas.

El censo desató en los días anteriores protestas con cortes de ruta en varias regiones por conflictos de límites entre municipios. El gobierno apeló a la fuerza pública para despejar carreteras y negoció con los manifestantes hasta el último minuto para garantizar un clima de tranquilidad. La mayoría de los 347 municipios acogieron con entusiasmo el registro porque accederán a más recursos financieros del Estado cuya distribución es por población. Los escaños en el Legislativo también serán redistribuidos de acuerdo con los nuevos datos poblacionales.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) utilizó una cartografía imprecisa. Según las autoridades, sólo 85 municipios tienen límites demarcados. El Legislativo gestiona una ley para superar las disputas.

Las personas deberán decir el sexo con el que nacieron y no se tomarán en cuenta sus preferencias. La masticación de coca, una práctica alimenticia y médica arraigada en Bolivia, no será materia de consulta a pesar de la campaña internacional que emprendió el presidente Evo Morales para legalizar esa práctica penalizada por una convención de la ONU de 1961, indicó el INE.

Bachilleres, maestros, policías y funcionarios públicos fueron reclutados entre los 216.000 encuestadores. El censo recogerá información sobre población, migración, empleo, vivienda, servicios, salud y educación, entre otros.

Una de las 29 preguntas consultará a cada boliviano si pertenece a uno de los 40 pueblos indígenas mencionados en la boleta, pero no se podrá contestar que se es mestizo porque las autoridades sostienen que no es una identidad sino una categoría racial, lo que ha motivado un agitado debate en sectores urbanos. "No soy aymara, no soy quechua, soy mestizo", dicen pintadas anónimas en calles de La Paz.

"El gobierno quiere mostrar un país indígena y el momento en que salga el mestizo como la identidad mayoritaria, todo su discurso indigenista se viene abajo", comentó a The Associated Press el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, aymara como Morales. Las autoridades aclararon que la persona que no tiene un origen indígena podrá contestar que es boliviano.

Aún antes de conocerse los resultados, se da por seguro que Santa Cruz, feudo de la oposición a Morales, desplazará a La Paz en población como ya lo hizo en influencia económica, dicen expertos. Esa provincia del oriente, la más extensa y rica, ha sido el destino de millones de migrantes andinos para emplearse en la agricultura.

Santa Cruz produce 70% de los alimentos, aporta 27% del PIB frente a 25% de La Paz, concentra 30% de la población, otro tanto de las exportaciones y su crecimiento anual es de 4,4%, superior al promedio nacional.

El INE estima una población de 10,2 millones de personas de las cuales dos millones migraron fuera del país.

El mandatario fue el primero en registrarse en su domicilio y aprovechó la ocasión para convocar a participar en el registro. "El censo es una radiografía para planificar nuestro desarrollo", dijo.