Latinoamérica cumplirá los Objetivos del Milenio para 2015 sobre reducción de la mortalidad infantil si se mantiene el ritmo actual, según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Según el informe, en las últimas dos décadas la mortalidad infantil en Latinoamérica se ha reducido a la mitad, al pasar de las 54 defunciones a las 23 por cada 1.000 nacimientos.

Entre 1990 y 2010, la disminución anual media de la mortalidad en Latinoamérica fue del 4,3 %, por lo que la OPS considera que, si este ritmo se mantiene, la región cumplirá los Objetivos del Milenio de reducir en dos terceras partes la mortalidad para 2015, especialmente por la mejora de la prevención, el tratamiento de los niños y la nutrición.

Pese a ello, en coincidencia con el Día Universal del Niño, celebrado este martes, la OPS pidió a través de un comunicado que se "redoblen los esfuerzos en la región para prevenir y reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años".

La OPS recordó que aún persisten disparidades entre países de la región y a veces en el interior de los mismos.

La organización pidió que se incida en la implementación del plan integral de acción en la salud de los recién nacidos, aprobado en septiembre de este año en la 28 Conferencia Sanitaria Panamericana de la OPS, con un enfoque en la atención primaria e iniciativas efectivas y eficientes en coste.

"La idea general de este plan es lograr que los niños y las niñas sobrevivan, prosperen y tengan vidas saludables y felices," dijo Gina Tambini, gerente del Área de Salud Familiar y Comunitaria de la OPS.

Con respecto a la disparidad entre países, la OPS destacó la alta mortalidad en 2011 de países como Haití (87 fallecimientos por cada mil nacidos) o Bolivia (51 por 1.000), frente a países con índices más bajos como Colombia (19 por 1.000), Chile (8 por 1.000) o Cuba (6 por 1.000).

Asimismo, la OPS destacó que, si bien la incidencia de la desnutrición en la región es baja, aún sigue siendo un problema en el crecimiento de los bebés, con 9 millones que sufren ese trastorno en América Latina y el Caribe, además de un problema creciente en el otro extremo: la obesidad.