El Gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se atribuyó hoy el liderato mundial en la destrucción de armas ligeras incautadas a particulares y aseguró que a finales de año sobrepasarán las 300.000 unidades en menos de una década.

"Desde 2003, cuando en Venezuela se comenzó a ejercer una política continua de destrucción de armas de fuego, han sido destruidas 287.838 y para finales de 2012 serán 50.000 más, índice que ubica al país en el primer lugar en destrucción de armas en el mundo", dijo el viceministro del Interior, Luis Fernández.

El también director de la Policía Bolivariana detalló en una entrevista en el canal estatal Venezolana de Televisión que 50.000 armas serán destruidas en cumplimiento del decreto firmado por Chávez en octubre pasado que creó Gran Misión A Toda Vida, un programa gubernamental contra la inseguridad ciudadana.

Fernández indicó que el año pasado se destruyeron 130.000 armas, aunque en mayo el propio Gobierno procedió a la destrucción del armamento de 2010 informando entonces de una cifra de 65.000.

El Gobierno del presidente Hugo Chávez inició en 2003 un plan de incautación y destrucción de armas en poder de particulares y el año pasado puso en vigor una ley que establece normas para el control de armas y municiones y que prohíbe su venta.

Sin embargo, la Ley de Desarme Ciudadano, en la Asamblea Nacional desde el año pasado, aún está pendiente de aprobación.

Según cifras extraoficiales, alrededor de 10 millones de armas circulan ilegalmente en un país de casi 30 millones de personas que cerró 2011 con 19.336 asesinatos, la mayoría tiroteadas, según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), que catalogó el pasado como "el año más violento de la historia nacional".

De acuerdo con datos que manejan parlamentarios, en el 98 % de los homicidios que se registran en el país suramericano está involucrada un arma de fuego y el 63 % de los muertos recibió más de 5 balazos.

Venezuela tiene un índice de asesinatos promedio de 50 por cada 100.000 habitantes, cifra que se superan con creces en Caracas y sus alrededores.