El presidente Juan Manuel Santos estaba reunido el martes con las autoridades y pobladores de la isla de San Andrés quienes, entre otros temores, se preguntan si podrán seguir pescando en aguas que desde la víspera pertenecen a Nicaragua por decisión de la Corte Internacional de Justicia.

En San Andrés, a 1.780 kilómetros al norte de Bogotá, "estamos absolutamente desolados... esta empresa se acaba", dijo Lucy Alvarez, directora de la pesquera industrial Antillana.

"Nosotros solamente pescamos en el área que se perdió con Nicaragua", agregó la mujer que dirige la empresa que cuenta con 200 empleados y 16 pesqueros medianos y pequeños que funciona desde hace 23 años.

Además de Antillana sólo otra pesquera industrial trabaja en la zona, King Crab, ambas colombianas y que forman parte de la comunidad de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, con un total de 72.000 habitantes, 1.200 de ellos dedicados a la pesca artesanal y cuyos voceros también manifestaron dudas sobre su futuro.

"Ahora no vamos a poder pescar en esa zona porque esa zona se perdió y ahora es de Nicaragua y las áreas que quedaron exclusivas son muy pequeñas y esa zona no aguanta muchos barcos, son cayos muy pequeños", agregó Alvarez en diálogo telefónico con The Associated Press desde San Andrés.

La pérdida de mar no sólo afecta a la pesca sino también al turismo de San Andrés y Providencia, cuyos hoteles consumen esos productos. Además, muchos de los artículos que importan llegan desde Centroamérica y antes pasaban por aguas colombianas, pero ahora habrá que pedir permiso navegar por aguas nicaragüenses, explicó vía telefónica Emiliana Bernard, secretaria de gobierno del departamento.

"Si no pescan ¿a qué se van a dedicar? ¿A cultivar? ¿Qué, dónde? Aquí no hay tierra", manifestó preocupada la funcionaria al resaltar que aunque 90% de los ingresos del archipiélago provienen del turismo, con al menos 600.000 visitantes cada año, el sector de los pesqueros artesanales está ya entre los más pobres y sentirá mayormente el impacto.

Observadores destacaron que la decisión de la Corte no representa ningún riesgo para la seguridad de Colombia en términos militares y que lo único que se podría prever es un aumento del paso de barcos y naves del narcotráfico por esas aguas ahora nicaragüenses porque el país centroamericano carece de recursos para monitorearlas.

"Nicaragua... va a ser incapaz de controlar el mar y el espacio aéreo de ese sector y vamos a ver un incremento del tránsito del narcotráfico", dijo telefónicamente John Marulanda, consultor independiente en temas de seguridad y defensa.

En un fallo inapelable, la Corte Internacional de Justicia en La Haya ratificó el lunes la soberanía de Colombia sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como sobre sus siete cayos deshabitados y que eran reclamados por Nicaragua en un pleito que inició la nación centroamericana ante esa corte en 2001.

Pero en su decisión el alto tribunal redujo el territorio marítimo colombiano al ceder una mayor porción a Nicaragua, con lo que al menos dos de los cayos colombianos --Quitasueño y Serrana-- quedaron rodeados de aguas nicaragüenses.

La canciller colombiana María Angela Holguín dijo que el gobierno apenas empieza el estudio de la sentencia para conocer exactamente las nuevas fronteras y las porciones de territorio marino y que aunque la semana pasada conversó con su colega nicaragüense Samuel Santos, buscaría ahora un nuevo encuentro para tratar las implicaciones del fallo y sistemas de cooperación.

Holguín, al hablar con reporteros en San Andrés, salió al paso de los reclamos de sectores legislativos que han demandado la renuncia del equipo negociador colombiano en La Haya, encabezado por dos ex ministros del Exterior.

"El país, el país se debería unir porque tenemos que pensar en San Andrés en vez (de) que los debates sean a quién sacrificamos, a quién crucificamos y quién tiene la culpa", dijo la canciller.

En temas territoriales es natural el "sentimiento de derrota, pero hay que pensar en temas más importantes como el cuidado de nuestras fronteras. Colombia siempre ha sido un país centralizado, que no las ha cuidado", dijo Mauricio Jaramillo, profesor de la facultad de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario, en Bogotá.

Aunque las porciones no son comparables, Colombia no tenía una pérdida en su territorio desde 1903 cuando se independizó Panamá, de 75.000 kilómetros cuadrados, recordó el analista.