La Oficina del director de Inteligencia Nacional (DNI, en inglés) de EE.UU., James Clapper, fue la que eliminó las palabras "terrorismo" y "Al Qaeda" de los informes sobre el atentado al consulado estadounidense en Bengasi (Libia), informó hoy la cadena de televisión CBS.

Según explicó una fuente relacionada con el caso al canal, los vínculos con la red terrorista Al Qaeda fueron considerados demasiado "débiles" como para hacerlos públicos porque no había confianza plena en la persona que proporcionó la información.

La polémica continúa en EE.UU. sobre cómo las autoridades informaron sobre el atentado, ya que, según los informes de inteligencia, el Gobierno supo de inmediato que se trataba de un acto terrorista, mientras que la embajadora estadounidense en la ONU, Susan Rice, mantuvo durante días que fue causado por "protestas espontáneas".

La oposición republicana ha acusado al Gobierno de ocultar la verdadera naturaleza del suceso para no perjudicar la imagen del presidente Barack Obama, que buscaba la reelección el 6 de noviembre.

Pese a que hoy se apunta hacia la Oficina del DNI, aunque no a Clapper directamente, y se exime de responsabilidad al Departamento de Estado y a la Casa Blanca, siguen sin estar claros los motivos que provocaron los cambios.

El exdirector de la CIA David Petraeus aseguró el viernes pasado que desde el principio consideró como ataque terrorista el asalto al consulado de Bengasi, en una audiencia ante el Congreso que abrió nuevos interrogantes sobre la información que recibió el Gobierno.

Petraeus compareció ante las dos cámaras del Congreso a puerta cerrada durante casi cuatro horas, en medio de una gran expectación por tratarse de su primera aparición desde que dimitió la semana anterior tras reconocer una relación extramarital.

Obama defendió el pasado miércoles a Rice durante la primera rueda de prensa que celebró tras su reelección en la que consideró "intolerable" que "mancillen" la reputación de la diplomática, la cual "simplemente hizo una presentación basada en los informes de inteligencia que había recibido".

El ataque tuvo lugar el pasado 11 de septiembre en medio de una serie de movilizaciones antiestadounidenses en Oriente Medio provocadas por un polémico vídeo que se mofaba del islam, y se saldó con la muerte del embajador Chris Stevens y la de otros tres ciudadanos de EE.UU.