Los principales accesos a la ciudad de Buenos Aires amanecieron hoy cortados por piquetes que secundan la huelga nacional convocada por sindicatos enfrentados con el Gobierno de Cristina Fernández y que, hasta el momento, transcurre sin incidentes.

Fuentes de la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central convocante, adelantaron el "éxito" de la protesta apenas unas horas después del inicio y aseguraron que hay más de 160 cortes en todo el país.

Cientos de personas participan en los piquetes que mantienen cortadas las autopistas de acceso a la capital y algunas de las principales arterias de Buenos Aires.

Según los primeros informes, hasta el momento no se han registrado incidentes ni atascos de tráfico significativos porque se ha reducido el flujo de entrada a la ciudad y las fuerzas de seguridad están desviando la circulación por vías alternativas.

El paro obligó a cancelar vuelos de Aerolíneas Argentinas tanto en el aeropuerto de vuelos domésticos, el Aeroparque porteño, como en el aeropuerto internacional de Ezeiza.

Los colectivos (autobuses) y el subterráneo de Buenos Aires no se sumaron formalmente a la huelga, aunque medios locales informan de demoras, mientras que el servicio de trenes de cercanías permanece interrumpido y la circulación de los micros de larga distancia registra retrasos por la acción de piquetes.

Tampoco hay actividad bancaria.

La huelga está convocada por un ala de la Confederación General del Trabajo (CGT) y otra de la Central Obrera de Trabajadores de Argentina (CTA), lideradas por dirigentes enfrentados al Gobierno de Cristina Fernández.

Los sindicatos exigen, entre otras demandas, un aumento del salario mínimo, una modificación impositiva, mejoras en las pensiones y el giro a las obras sociales manejadas por los sindicatos de cerca de 20.000 millones de pesos (unos 4.200 millones de dólares) retenidos a los trabajadores de sus salarios para gastos de salud.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, colgó hoy en su perfil de Facebook fragmentos de un discurso pronunciado el lunes en el que insistió en convocar a los trabajadores a un "ejercicio de responsabilidad".

"Quiero convocar a mis compañeros los trabajadores, a un gran ejercicio de responsabilidad en la defensa, no del Gobierno, para nada, sino del proyecto político que ha generado más de 5 millones y medio de puestos de trabajo y donde la construcción ha tenido un rol fundamental", agregó.

La protesta sindical tiene además como telón de fondo el clima social de crecientes reclamos al Gobierno de Fernández, que se cristalizó en las masivas protestas del pasado 8 de noviembre, con la movilización de cientos de miles de personas en todo el país.