El Gobierno belga cerró hoy un acuerdo sobre el presupuesto para 2013, que limita la subida de los salarios según la evolución de la inflación y supone un ahorro de 3.700 millones de euros en el gasto público, medidas con las que Bélgica confía en cumplir los objetivos fijados por la UE.

"Tenemos un acuerdo sobre el presupuesto 2013 y sobre medidas suplementarias para impulsar el empleo y la competitividad", anunció el primer ministro belga, el socialista Elio Di Rupo, en su cuenta de Twitter.

El acuerdo cerrado por el consejo de ministros belgas tras varias semanas de negociaciones incluye un incremento de 1.067 millones de euros en ingresos fiscales, así como ahorros de 710 millones en el sistema de seguridad social, de 674 millones en gastos primarios y de otros 1.300 millones en diversas áreas.

Una de las medidas más controvertidas es la congelación salarial, que impedirá que los sueldos de funcionarios y trabajadores del sector privado aumenten más allá de lo previsto en el sistema de "indexación automática", que fija una subida proporcional a la inflación.

Esta medida no afectará a los salarios mínimos, con objeto de mantener el poder adquisitivo de los colectivos más desfavorecidos.

El Gobierno belga ha decidido finalmente mantener la indexación automática, pese a que la Comisión Europea (CE) señaló en 2011 la necesidad de reformar este sistema para que refleje la productividad y la competitividad.

También se han descartado medidas como aumentar el IVA, subir las cotizaciones sociales, aumentar la semana laboral desde 36 hasta 40 horas o suprimir un día festivo del actual calendario laboral, propuestas que estaban sobre la mesa con vistas a aumentar la productividad.

"Se trata de un presupuesto serio y equilibrado", dijo la viceprimera ministra Joëlle Milquet en declaraciones a la cadena de televisión RTL, al tiempo que añadió que se han evitado "las medidas que pueden generar enfado".

El presupuesto permitirá "asegurar la competitividad de las empresas" y "garantizar la evolución de los salarios" en base a la concertación social, añadió la política cristianodemócrata, titular de Empleo e Igualdad.

Por su parte, el viceprimer ministro y responsable de finanzas Didier Reynders señaló que el presupuesto "respeta los compromisos europeos", ya que incluye una reducción de los costes salariales y energéticos, entre otros gastos, además de impulsar la competitividad.

Bélgica tiene un déficit del 2,95 % del PIB en lo que va de año y debe reducirlo hasta el 2,8 % para finales de 2012, mientras que para 2013 se prevé un repunte hasta el 3,35 % y el Ejecutivo debe bajarlo al 2,15 %.

"Era necesario un esfuerzo presupuestario de 3.700 millones, y lo hemos logrado con una verdadera reflexión sobre el empleo y la forma de instaurar la competitividad", dijo por su parte el ministro de presupuesto, Olivier Chastel, quien añadió que se trata de "un ejercicio de rigor" más que de austeridad.

Entre otras medidas, el Gobierno belga prevé un ahorro de 600 millones de euros en todos los departamentos de la administración pública, principalmente en gastos de personal para las sustituciones de bajas temporales y permanentes.

En el apartado fiscal, se reforzará la lucha contra el fraude y se promoverá la regularización de personas con cuentas en el extranjero sin declarar, con lo que el Ejecutivo espera recaudar unos 500 millones de euros.

Di Rupo presentará el presupuesto para 2013 ante el Parlamento federal belga en una intervención prevista el miércoles a las 13.30 GMT, y aún no se ha fijado una fecha para su votación en dicha cámara.