El Fondo Monetario Internacional (FMI), que presta junto a la UE 78.000 millones de euros a Portugal, aconsejó al país racionalizar los salarios públicos y transferencias sociales para controlar los gastos fiscales.

En un comunicado, el organismo con sede en Washington se felicitó por los progresos de Portugal, especialmente en la reducción de la deuda pública y en el saneamiento del sector bancario, aunque alertó de que el éxito del programa también dependerá de la capacidad de la UE para superar las actuales fisuras de la zona euro.

Un día después de autorizar junto a la Comisión Europea y el Banco Central Europeo un nuevo tramo de ayuda al país de 2.500 millones de euros, el FMI juzgó que el Ejecutivo conservador luso debe de "racionalizar aún más los salarios y el empleo en el sector público, así como reformar pensiones y otras prestaciones sociales".

Portugal tiene que cortar en 4.000 millones de euros en gastos fijos los próximos cursos derivados del aparato estatal, según cálculos del Gobierno, muy criticado por la oposición y sindicatos, quienes pronosticaron que estos ahorros mermarán la calidad de los servicios públicos lusos.

"En particular, los gastos fiscales pueden ser todavía más racionalizados, mientras que los actuales incentivos fiscales tienen que ser más eficaces y reorientados a la actividad del sector transaccional", añadió el organismo dirigido por Cristine Lagarde.

El FMI alertó también en su informe que Portugal seguirá en el 2013 en recesión -se estima una caída de su PIB del 1 por ciento- y con un desempleo récord (sobre el 16 %), mientras reconoció que la "imperativa" disciplina fiscal que tiene que cumplir el país también genera "vientos contrarios" para el crecimiento.