Apostolos Mangouras, el capitán griego del buque "Prestige" que en 2002 se hundió frente a las costas españolas, acusó hoy a las autoridades españolas de provocar que el vertido de fuel se extendiera y alcanzase el litoral francés.

Mangouras, de 77 años, es el principal acusado en el juicio que se celebra por la catástrofe medioambiental en la ciudad gallega de La Coruña, frente a cuyas costas, en el noroeste de España, se produjo el vertido de más de 66.000 toneladas de fuel.

A preguntas del abogado que representa a la armadora del "Prestige", Mangouras insistió en que si las autoridades españolas no hubieran tomado la decisión de alejar el barco de la costa se habría evitado extender la contaminación a lo largo de casi tres mil kilómetros.

Mangouras, para el que la fiscalía pide una pena de 12 años de prisión, declaró que "nunca entendió" las "órdenes" de las autoridades españolas, y reiteró que si el barco se hubiera llevado a una zona de abrigo "se podría haber salvado".

"La decisión de alejar el barco de la costa fue la peor de las posibles", recalcó el capitán.

También recordó que el "Prestige" contaba con una tripulación de 27 personas frente al mínimo de 14 al que le obligaba la normativa vigente cuando sucedió el accidente.

Señaló que el "Prestige" había pasado satisfactoriamente numerosas inspecciones, la última de ellas pocos días antes de iniciar su último viaje.

Mangouras también denunció por abusivo su encarcelamiento durante varios meses, señaló que ha sido el único marino en ingresar en prisión tras un accidente en el mar como el que sufrió el "Prestige", y calificó de "heroicidad" la decisión de quedarse a bordo durante las primeras horas de crisis, del 13 al 15 de noviembre.

En el "macrojuicio" el Ministerio Fiscal reclama por la "marea negra" indemnizaciones que suman 4.442 millones de euros.

El petrolero, que navegaba el 13 de noviembre de 2002 por el Atlántico bajo bandera liberiana, zozobró en medio de una tormenta lanzando al litoral decenas de miles de toneladas de fuel, lo que desencadenó una movilización ciudadana sin precedentes en España para ayudar a limpiar las zonas afectadas.

Entonces gobernaba en España el Partido Popular (PP) con José María Aznar como presidente del Ejecutivo.