Jean-François Copé, el nuevo presidente de la Unión para un Movimiento Popular (UMP) tras imponerse en unas elecciones internas al ex primer ministro francés François Fillon por 98 votos sobre 175.000 papeletas, aseguró hoy que no teme que se produzca una escisión entre los conservadores franceses.

"No creo que haya un riesgo de escisión en absoluto", señaló Copé en unas declaraciones a la emisora RTL en las que subrayó que considera las elecciones en el seno de su partido no como una meta sino como "el punto de partida".

El nuevo líder de la derecha francesa, hasta ahora secretario general de un partido que antes presidieron Nicolas Sarkozy o Jacques Chirac, evitó comentar la "fractura moral" que denunció Fillon al asumir su derrota, tras unos comicios marcados por las irregularidades en la votación que denunciaron ambos contendientes.

"Es la hora de la reconquista del corazón de los franceses, sobre una línea política clara, la que yo llamo la derecha sin complejos: orgullosa, que asume", dijo Copé, que representa al ala más derechista de su partido frente a Fillon, posicionado más hacia el centro.

Según Copé, es el momento de "pasar página" porque "el tiempo electoral ha pasado".

"Quiero decirle a los militantes que no estén inquietos por lo que se ha visto en los dos últimos días, que todo eso ya está detrás de nosotros", agregó Copé sobre la inestabilidad política que ha vivido la UMP, después de que ambos candidatos a presidirla reclamasen la victoria en los comicios internos, los primeros de la formación.

El nuevo presidente de la UMP insistió en que tiene los "brazos abiertos" para todo el que quiera trabajar con él en el seno del partido y aseguró que ya ha recibido "muchos mensajes" de personalidades importantes en el partido que no le habían apoyado en campaña y que ahora le han ofrecido su colaboración.

Mientras Copé reclama unidad en su partido tras la victoria, los medios franceses consideran que el verdadero vencedor de las elecciones internas entre los conservadores franceses es Sarkozy.

El expresidente abandonó la política tras su derrota frente al socialista François Hollande el pasado mayo, aunque muchos de sus allegados le atribuyen intenciones de regresar a la primera línea de cara a los comicios de 2017, si se lo piden sus conciudadanos.

La división interna en el partido mostrada en estos comicios, y en especial en los dos últimos días, ha llevado a gran parte de la prensa a analizar la coyuntura como una buena oportunidad para que Sarkozy prepare su regreso para intentar reconquistar el Palacio del Elíseo.

"La democracia francesa necesita una oposición sólida y seria, no un campo de ruinas", señala el diario "Le Monde" en su edición digital.

"En las últimas 24 horas, el partido ha ofrecido el peor espectáculo político que podía ofrecer a sus electores", indicó por su parte el editorial del conservador "Le Figaro".