El Gobierno chileno anunció hoy que en los próximos días enviará al Congreso un proyecto de ley para modificar la Ley de Extranjería con el objetivo de dar cabida en el mercado laboral al creciente número de inmigrantes que está llegando al país.

"Lo que buscamos es cambiar el actual sistema de otorgamiento de visas y residencias para ir a un sistema y planificación nacional en relación a los inmigrantes", dijo a los periodistas el ministro chileno del Interior, Andrés Chadwick.

El ministro no dio más detalles de la nueva normativa, aunque dio a entender que facilitará la concesión de visados de trabajo y modificará el Código del Trabajo para que las empresas puedan contratar a una mayor cantidad de extranjeros.

Chadwick consideró que les leyes migratorias deben abordarse en Chile pensando en el futuro, dado el aumento en la llegada de inmigrantes y la necesidad de mano de obra en algunos en sectores clave de la economía chilena como la minería, la sanidad y la construcción.

"Estamos recibiendo de distintas partes del mundo, especialmente de Latinoamérica, una cantidad importante de personas que vienen al país a buscar trabajo y mejores aspiraciones de vida, y eso obviamente requiere una regulación distinta a la que hemos tenido durante tantos años", apuntó.

La buena situación económica de Chile, que este año crecerá en torno al 5 % y tiene una tasa de desempleo que bordea el 6,5 %, ha convertido a este país latinoamericano en una atractivo destino para los trabajadores de otros países de la región y de Europa.

Según cifras del Departamento de Extranjería e Inmigración, en 2011 se entregaron 41.344 visas de trabajo, frente a las 32.403 otorgadas en 2010.

Esas cifras, sin embargo, reflejan solo parte del fenómeno migratorio, pues los extranjeros que llegan a Chile pueden solicitar también visas temporales que, al cabo de un año, dan derecho a solicitar la permanencia definitiva.

Chadwick señaló que el proyecto de ley debe ser revisado por el presidente Sebastián Piñera, que mañana regresa al país tras una gira de once días por varios países europeos y Turquía, antes de que se discuta en el Parlamento.