La organización Save The Children alertó hoy de que miles de niños están refugiados en casas en Gaza que no pueden abandonar, y sufren continuos cortes de electricidad de hasta 18 horas al día así como escasez de agua y alimentos.

En un comunicado difundido hoy, la organización humanitaria, con sede en Londres, asegura que veinticinco escuelas, dos clínicas y un hospital en la franja han resultado dañados por los bombardeos del Ejército israelí, y subraya que las aulas a ambos lados de la frontera permanecen cerradas.

Save The Children teme que la ofensiva tenga un "efecto devastador" sobre la población infantil, que representa la mitad de los 1,7 millones de habitantes de Gaza.

"Con tantos niños que ya están malnutridos y que sufren anemia, el impacto sobre su salud es potencialmente devastador. Cuando caigan enfermos, sus padres no podrán llevarlos al hospital", afirmó Osama Damo, miembro del equipo de esta organización no gubernamental en la franja.

El activista advierte también de que carecen de agua potable y que los niños pronto tendrán que beber agua contaminada del grifo, lo que ampliará el riesgo de enfermedades.

"Es un momento peligroso y aterrador para los niños. Muchas familias llevan cuatro días atrapadas en sus hogares, incapaces de salir para abastecerse de lo más básico", añadió Damo.

Save The Children pidió asimismo un alto el fuego "inmediato y permanente" y se prepara para entrar en Gaza "tan pronto como sea seguro", con el objetivo de distribuir paquetes de alimentos, agua y medicinas.

Desde que Israel inició el miércoles su operación "Pilar Defensivo" y hasta esta madrugada, la cifra de fallecidos en la franja asciende a 83, mientras que la de los heridos superaba los 700.