El primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev, afirmó hoy que los delitos en los estadios no deber quedar impunes al referirse al incidente ocurrido el sábado cuando un petardo lanzado por un hincha hirió al portero del Dínamo de Moscú Antón Shunin, tras lo cual fue suspendido el partido.

"Por este tipo de delitos hay que meter (a los culpables) en la cárcel: no debe haber impunidad", dijo Medvédev, citado por la agencia oficial rusa RIA-Nóvosti, en una reunión con la plana mayor del Gabinete de Ministros.

A causa del explosión del petardo, el guardameta del equipo moscovita, que ganaba 1-0 al Zenit de San Petersburgo, sufrió quemaduras en la córnea.

Ante estos hechos, el árbitro del encuentro, correspondiente al decimosexta jornada de la liga rusa y que se disputaba el estadio Jimki, en las afueras de Moscú, suspendió las acciones en el minuto 37 de la primera parte y los jugadores ya no volvieron al campo.

El petardo salió desde una tribuna ocupada por aficionados del Zenit, donde la policía detuvo a varias decenas de hinchas, pero de momento no ha identificado a la persona que lo lanzó.

"Se trata de un delito cometido con premeditación y se ha incoado una causa penal, pero hay que preparar una enmiendas (a la legislación) para prevenir estos delitos", subrayó Medvédev.

Agregó que éste no es sólo un asunto de la policía, sino de la administración de los estadios, los clubes deportivos y la afición en general.

El del sábado es el segundo partido de una competición oficial rusa suspendido por el árbitro debido a la violencia en el estadio en menos de dos meses.

El 26 de septiembre pasado, un partido de la Copa de Rusia entre el Torpedo y el Dinamo fue suspendido por el árbitro debido a violentos enfrentamientos entre aficionados de ambos equipos moscovitas.

El juez decretó el fin de las acciones en el minuto 51 cuando los visitantes ganaban por 1-2.

La violencia los estadios rusos se ha convertido en un gran preocupación de las autoridades, máxime desde que diciembre de que 2010 Rusia ganó la carrera por albergar el Mundial de 2018.