El rebelde Movimiento M23 dio hoy un plazo de 24 horas al Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) para abrir una negociación, tras enfrentarse ayer al Ejército cerca del aeropuerto de la estratégica ciudad oriental de Goma.

En un comunicado enviado a la Misión de la ONU en la RDC (MONUSCO), el M23 exige el cese de las hostilidades y la apertura de un diálogo directo con el Ejecutivo que implique también a la oposición, la sociedad civil y la diáspora.

Asimismo, los rebeldes reclaman la desmilitarización del aeropuerto y la ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, fronteriza con Ruanda y bajo control, de momento, del Ejército congoleño y las fuerzas de la MONUSCO.

En conversación telefónica con Efe, el portavoz de la MONUSCO, Manodje Mounoubai, subrayó que la misión de la ONU no dejará de cumplir con su labor, que es la protección de la población civil.

"Eso es todo lo que hemos hecho desde que estamos en la RDC. No vamos a hacer otra cosa que no sea eso", aseguró Mounoubai.

También en declaraciones a Efe, el portavoz del Ejecutivo, Lambert Mende, señaló que la exigencia de los rebeldes no es nueva y que su país sólo negocia con el verdadero agresor, que es Ruanda, nación que -según la RDC- apoya a los insurgentes del M23.

Mende señaló también que tanto el aeropuerto de Goma como la capital se encuentran bajo dominio de las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC) y las tropas de la MONUSCO.

Por lo demás, la calma era hoy la nota destacada en el frente de la localidad de Munigi, situada a unos escasos diez kilómetros de Goma, donde las FARDC acumulan refuerzos para preparar una contraofensiva con el apoyo de la MONUSCO, según Mende.

El comunicado se dio a conocer después de que el Ejército de la RDC y los rebeldes combatieran en las inmediaciones del aeropuerto de Goma.

Un oficial de las FARDC que solicitó el anonimato dijo este domingo a Efe que los dos bandos se enfrentaron con armas pesadas en la zona del aeropuerto, unos combates que han provocado la huida de las autoridades locales y de los habitantes de la ciudad.

A pesar de que informes filtrados de la ONU señalan a Ruanda como actor en el conflicto en apoyo de los rebeldes, ese país africano ha negado en repetidas ocasiones su intervención.

El M23 lo forman un grupo de soldados congoleños amotinados y fieles al rebelde Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y contra la Humanidad.

En los últimos meses, la zona oriental de la RDC ha vivido numerosas disputas entre el Ejército y rebeldes del M23, que se alzaron el pasado abril para protestar por la pérdida de poder que había impuesto el Ejecutivo de Kinshasa a su líder, y reclaman nuevas negociaciones con el Gobierno.

Estos enfrentamientos han forzado a huir a decenas de miles de personas, que buscan refugio en países vecinos como Uganda y Ruanda.

Ntaganda, que cuenta con un amplio historial de motines, se integró hace dos años en el Ejército de la RDC al contribuir a la pacificación de Kivu del Norte tras ayudar a detener, en 2009, a Laurent Nkunda, antiguo señor de la guerra y general del Ejército congoleño.

La RDC está inmersa aún en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), en la que se vieron implicados varios países africanos, y tiene desplegada la mayoría de las fuerzas de paz de la ONU.