La organización Human Rights Watch pidió hoy que los Gobiernos prohíban los robots militares automáticos con posibilidad de matar, que actualmente se están desarrollando para intervenir en guerras en las próximas décadas.

El uso de robots que seleccionan objetivos contra los que atacar y disparan sin intervención humana agravaría el número de víctimas civiles en conflictos militares y facilitaría entrar en guerras, alertó hoy en Washington la organización no gubernamental.

Human Rights Watch los llama "robots asesinos" y asegura que "no son capaces de cumplir con los estándares legales internacionales y ponen en un peligro inaceptable a los civiles", en palabras de Steve Goose, el director de la división de Armas de este organismo.

"Pedimos una prohibición del desarrollo, producción y uso de estas armas completamente autónomas, tanto a nivel nacional de Estados Unidos como a través de un tratado internacional que las prohíba de forma integral", instó Goose en rueda de prensa en Washington, donde presentó un informe al respecto.

Según Human Rights Watch, el Pentágono no está solo en el proceso de creación de estos robots y están involucrados en el desarrollo de estas armas países como China, Rusia, Corea de Sur, Israel, Alemania y el Reino Unido.

No hay constancia de la intervención de países latinoamericanos ni de España, aclaró el organismo.

La intención es que los robots estén operativos en dos o tres décadas, pero la organización hace una "llamada de urgencia" para que los Estados dejen de invertir dinero público en su desarrollo.

Por un lado, Human Rights Watch alerta del riesgo de atacar a más civiles, ya que los robots sin control humano no distinguirían si una persona es militar, no desarrollarían emociones como la compasión y no sufrirían "ni miedo ni enfado".

Por otro, el organismo asegura que las máquinas empobrecen la búsqueda de responsabilidades: ni un robot puede ser condenado por sus actos ni queda claro quién debe asumir responsabilidades en la jerarquía militar.

Además, cree que se entraría en guerras con mayor facilidad y los regímenes dictatoriales podrían usarlo para ir en contra de su propia población.

Para Bonnie Docherty, la autora del informe titulado "Perdiendo humanidad", "si la tecnología sigue desarrollándose en este sentido, las imágenes de guerra de ciencia ficción van a ser más ciencia que ficción".