La Corte Internacional de Justicia falló que un grupo de pequeñas islas en el Caribe occidental pertenecen a Colombia y no Nicaragua, con lo que desestimó la pretensión de Managua en una disputa territorial de larga data entre ambas naciones latinoamericanas.

Nicaragua acudió primero vez a la corte mundial, el órgano judicial más alto de Naciones Unidas, en 2001, argumentando que Colombia no tenía ningún derecho legal sobre las islas.