La cesación de pagos a privados y la condonación de la deuda oficial es la única solución viable que le resta al euro para zafar de la crisis, ya que la salida de algún país de la moneda única traería un escenario "de pesadilla", afirmó hoy el economista estadounidense Michael Dooley.

El economista, profesor en la Universidad de California y antiguo investigador del Fondo Monetario Internacional y la Reserva Federal de los EE.UU, se expresó así durante la conferencia "El futuro del euro" que sirvió para inaugurar la XXVII Jornada Anual de Economía del Banco Central del Uruguay.

Así, Dooley indicó que el incumplimiento del pago de las deudas que los países del sur de Europa como Grecia o España tienen con acreedores privados es una "respuesta obvia" para su crisis, algo que ya se está realizando con las últimas medidas adoptadas en el país balcánico.

Sin embargo, eso no será suficiente para que esos países recuperen su solvencia y por lo tanto "alguna deuda oficial va a tener que ser condonada" pese a que algunos europeos insistan en que eso "legalmente no se puede hacer".

En ese sentido, Dooley lamentó que las autoridades europeas estén "retrasando y posponiendo las cosas hacia el futuro" por el costo político que pudieran tener, una situación que a su juicio aumentará el valor de las pérdidas porque sus precios serán "peores".

"La perspectiva es que la cesación de pagos, incluso de forma draconiana sobre la deuda privada, no va a ser suficientes para restaurar la solvencia. La contracción económica relacionada con este problema va a durar durante muchos años. Y los créditos nuevos llegarán de la UE y el BCE", indicó.

Para Dooley, esta decisión pendiente está en carrera con la otra opción, que es la que se plantea si los problemas sociales causados por la crisis y la falta de soluciones a la misma arrastra a algún país fuera de la moneda, una situación que sería "de pesadilla porque nadie sabe quien puede ganar y quien perder ante la misma".

"Ganará la condonación de la deuda oficial, en particular porque las autoridades con mucha frecuencia perdonan deudas sin decirlo", razonó.

El economista destacó que Europa llegó a esta situación debido a los mecanismos que se impuso para mantener un tipo de cambio fijo común para todos los países del euro pese a sus marcadas diferencias económicas.

El problema es que pese a los pedidos que existían sobre el papel para mantener una gran disciplina fiscal, la falta de incentivos para ello llevó a que varios países no cumplieran con la misma.

"Y ahora, claro, los países del euro no están de acuerdo en cómo compartir la cuenta común cuando unos gastaron más que otros", dijo.

Dooley descartó también que los ajustes fiscales sirvan para resolver el problema, ya que todo el mundo sabe "que no funcionan".