La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha afirmado que "acata" las sentencias del Tribunal Supremo Federal sobre los casos de corrupción, pero ha considerado que esto no significa "que nadie en este mundo de Dios esté por encima de los errores y las pasiones humanas".

Así lo señalado en una entrevista al diario El País, publicada hoy y realizada el 12 de noviembre, cuando se hizo pública la pena de cárcel contra José Dirceu, fundador del PT junto con Lula.

Rousseff se ha mostrado además a favor de combatir la corrupción, no sólo por una cuestión ética, "sino por un criterio político".

Durante la entrevista, la presidenta brasileña ha pasado revista a la transición de su país y ha destacado que durante su estancia en la cárcel en los años 70 comprendió que el régimen militar no sobreviviría porque "no podía detener, torturar y matar a toda la juventud".

Asimismo ha considerado que tal vez lo que diferencia a Brasil de América Latina, es que los brasileños "tuvimos una fe sin restricciones en el valor de la democracia y eso hizo que el proceso resultara menos duro".

A su juicio el milagro de Brasil se resume en cuentas austeras, inflación baja y reservas.

También ha opinado que las políticas de ajuste por sí mismas no resuelven nada, sino hay inversión y estímulos al crecimiento, y por ello ha considerado que las políticas que se están aplicando en Europa "llevarán a una recesión brutal".

Además para Rousseff el euro es un proyecto inacabado y en realidad hoy no es una moneda única.