Postrado en una cama de hospital con vendajes en la pierna y el brazo y la cara llena de heridas, Mohamed Al Ajras, periodista palestino herido en el bombardeo a la sede de una televisión, está ansioso por volver a la calle a informar sobre la ofensiva israelí contra Gaza, que se ha cobrado ya 69 muertos.

"Estábamos trabajando anoche cuando impactó el primer proyectil. Fue el que dio a mi compañero, Jatem, que ha perdido la pierna. Cuando le estábamos ayudando cayeron dos bombas más", explica a Efe Mohamed, cámara de la cadena de televisión Al Quds, de tendencia islamista y próxima a Hamás.

El bombardeo sobre la oficina de Al Quds, en el edificio Al Shawa Al Husari, se saldó con seis periodistas heridos y fue seguido horas más tarde por el ataque a otro edificio, el de Al Sharuk, que acoge las sedes de varias televisiones y medios de comunicación, donde no se registraron víctimas pero sí grandes destrozos materiales.

Varias cadenas internacionales, como la británica "Sky News" trabajan en el edificio, así como las españolas Cuatro y la autonómica TV3 de Cataluña.

Los dos ataques de hoy han dificultado el trabajo de los reporteros en Gaza y provocado preocupación por el daño que suponen para el derecho a la información.

"En cuanto me recupere, volveré a mi trabajo", explica Mohamed, de 23 años, que cree que el ataque se debe a que a Israel "no le interesa que se informe sobre lo que está haciendo a los palestinos. Quieren que dejemos de grabar y emitir lo que hacen sus soldados, pero nosotros seguiremos trabajando".

Prueba de ello es que, a pesar de la destrucción de sus oficinas, Al Quds TV sigue emitiendo desde una unidad móvil que ha instalado en la calle, entre los cascotes y cristales rotos esparcidos por el suelo.

Saleh Al Natur, corresponsal de la cadena, con el chaleco antibalas puesto y un micrófono en las manos, asegura: "Un minuto después del ataque estábamos ya emitiendo en vivo para contar lo que había pasado y para demostrar que nada nos va a impedir trabajar".

Según él, uno de los reporteros herido leve ya ha vuelto al trabajo.

En el piso 14 del edificio Al Sharuk, el director de Gaza Media Center, Nael Gabun, trata de poner orden y lograr que todos los sistemas vuelvan a funcionar.

"Atacaron el edificio a las seis de la mañana, hemos estado varias horas sin poder transmitir, pero ya podemos hacerlo", declaró a Efe, minutos antes de que el edificio fuese evacuado por la amenaza de un nuevo ataque.

La decimoquinta planta de Al Sharuk, sede de la cadena de televisión de Hamás, Al Aqsa TV, quedó absolutamente destrozada.

Pocas horas antes del ataque, la periodista española Ana Garralda había estado en el edificio enviando su información al canal Cuatro.

"Estuvimos haciendo directos y nos fuimos sobre las dos de la mañana. Ahora no se pueden hacer directos, hay muchos destrozos", dice a Efe, mientras piensa en cómo solucionar el problema del envío de la información a tiempo para el próximo telediario.

A media mañana, algunos periodistas extranjeros aseguraron haber recibido información del Ejército para que abandonasen el lugar y, pocos minutos después, un joven bajaba 14 pisos andando -el ascensor quedó dañado en el bombardeo- cargando caros equipos de televisión.

Después del bombardeo y poco antes de la evacuación, en la planta 14, mientras editaba imágenes de los últimos bombardeos, Albert Elfa, corresponsal en Oriente Medio de la catalana TV3, aseguró a Efe que "hay pánico, mucho miedo, ninguno de los equipos europeos que trabajaban aquí han venido hoy a trabajar y hace poco se ha oído otra bomba en un edificio de al lado".

"Lo que recomiendan a todo el mundo es que se queden en sus hoteles e intenten trabajar desde allá. Yo estoy aquí, no porque sea más valiente, sino porque editamos con estos ordenadores que son fijos, de mesa, y no son transportables, y tengo que editar y enviar por internet desde aquí", explicó Elfa.

El periodista catalán indicó que "la gente comenta que los periodistas somos el objetivo de los dos lados. De Israel está demostrado que lo hemos sido, y de Hamás en cuanto que parece que nos quieren usar de escudos para protegerse de los ataques de Israel y por eso esa historia de no dejarnos salir de Gaza".

Varios reporteros que querían salir del territorio atacado se han encontrado con la negativa o dificultades por parte del movimiento islamista Hamás, que controla una parte de la frontera.

Algunos han tenido que recurrir a la ONU para que les sacase del enclave en el convoy humanitario que salió esta mañana de la franja.

La Organización para la Liberación de Palestina condenó hoy "en los términos más enérgicos" el ataque contra los medios de comunicación, al igual que la ONG internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF), que pidió el cese inmediato de los bombardeos.

"Al menos nueve periodistas han resultado heridos en Gaza, y varios profesionales han visto restringida su actividad", afirmó RSF y añadió que las agresiones "constituyen una obstrucción a la libertad de información" y son contrarias a la legislación humanitaria.

El Ejército israelí, por su parte, indicó que el bombardeo iba dirigido contra "dos sitios de la comunicación operativa de Hamás" y que "a fin de minimizar el daño a personas no involucradas, sólo atacó los aparatos de comunicación que estaban ubicados en el techo del edificio, y no la estancia de operaciones de Hamás, situada en una de las plantas".

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Ana Cárdenes