La UMP, el gran partido de la derecha gala, elige hoy entre el exprimer ministro François Fillon y el actual secretario general de la formación, Jean-François Copé, para suceder como "número uno" a Nicolas Sarkozy y con vocación de liderar la oposición al presidente francés, el socialista François Hollande.

Si esta noche se confirman los pronósticos de todas las encuestas de la larga campaña para estas primarias internas, Fillon será el nuevo presidente de la Unión por una Mayoría Popular (UMP), que en primer lugar tendrá que restañar las heridas generadas durante un duelo que no sólo ha sido de personalidades, sino también de orientación política.

En total son cerca de 300.000 afiliados los que han podido participar en estas elecciones en unos 650 centros de voto repartidos por todo el país, entre los que estaban al día de pago de sus cotizaciones al partido (264.000) y los que han querido abonarlas precisamente para poder depositar su papeleta.

Una vez cerradas las urnas a las 18.00 hora local (17.00 GMT), los resultados empezarán a conocerse unas dos horas después y probablemente no serán definitivos hasta bien entrada la noche.

El primero de los dos protagonistas en votar, poco antes del mediodía, fue Copé en Meaux, la ciudad de la región de París de la que es alcalde.

El más joven de los dos contendientes -de 48 años y que se ha esforzado en presentarse como el fiel heredero de Sarkozy sabedor de que los votantes conservadores siguen echando de menos al expresidente francés, retirado de la política activa- aseguró que tiene "una gran confianza" en este proceso electoral.

"Estoy muy contento de que sean las decenas de miles de afiliados" los que designen al presidente de la UMP, señaló antes de subrayar que se trata de elegir "al jefe de la oposición".

Por su parte Fillon, tras haber sido durante los cinco años del mandato de Sarkozy (2007-2012) su único primer ministro, votó por la tarde en París, de donde es diputado desde las elecciones de esta primavera en las que la derecha pasó a la oposición.

Más allá de las clásicas palabras -"espero el resultado del voto con confianza"- el candidato más veterano (58 años) y el que ha conseguido atraer a su campo al grueso de los "barones" de la formación puso el acento en que consideraba que ha hecho todo lo que ha podido "con entusiasmo y con serenidad".

Una serenidad que, no obstante, pareció cada vez más ausente en las últimas fases de la campaña, sobre todo para alguien con la reputación de sobrio de Fillon, que no dudó en cargar con dureza contra su adversario por la deriva derechista de su discurso.

El secretario general de la UMP no se había privado de recurrir a temas y expresiones propios del ultraderechista Frente Nacional, como la inmigración o la idea del "racismo antiblanco", y en particular con una anécdota de un niño que supuestamente sufrió una agresión de otros chavales musulmanes que le quitaron su bollo de chocolate con el argumento de que había que respetar el Ramadán.

Las tensiones ideológicas entre Fillon y Copé y las incertidumbres sobre el resultado -aunque los sondeos den ganador al primero, las encuestas se han hecho sobre muestras de simpatizantes de la derecha y no de los afiliados, algo que está prohibido- hicieron emerger hoy acusaciones cruzadas de fraude.

La diputada de Alpes Marítimos Michèle Tabarot, que aparece como la nueva secretaria general del partido en caso de victoria de Copé, dijo a BFM TV que en ese departamento se han "identificado numerosas dificultades" en Cannes o Niza con listas trucadas o delegaciones de voto falsificadas.

El responsable de la federación de la UMP en Alpes Marítimos, el diputado Eric Ciotti, alineado con Fillon, replicó en esa misma cadena de televisión que los de Tabarot "son ataques estériles", "estúpidos" y "difamatorios" y que "las únicas dificultades son que hay colas de tres horas para votar".