En un nuevo hecho de violencia en el fútbol argentino, el clásico de Santa Fe que Colón le ganó como local por 2-0 a Unión quedó empañado por graves disturbios protagonizados por los hinchas visitantes, quienes destruyeron el alambrado perimetral, se enfrentaron con la policía y lograron interrumpir en dos oportunidades el encuentro.

Los simpatizantes "tatengues" ya habían provocado un retraso en el inicio del partido correspondiente a la 16ta fecha del Torneo Inicial, al abrir un hueco en el alambrado de la tribuna.

Los incidentes recrudecieron a los 70 minutos, ni bien Emanuel Gigliotti marcó el segundo gol para Colón. Los hinchas de Unión reaccionaron enardecidos y la emprendieron de nuevo contra el alambrado de su sector hasta derribarlo casi en su totalidad.

El juez Germán Delfino interrumpió el partido por ocho minutos, hasta que las autoridades policiales le dieron garantías de que los hinchas serían controlados. Pero cuando se cumplían 85 minutos, los disturbios recrudecieron. Entonces se escucharon balas de gomas y los hinchas, que buscaban la suspensión definitiva de las acciones, fueron dispersados a través de chorros de agua.

Con el alambrado totalmente destrozado y los policías acordonados para impedir la invasión a la cancha de los hinchas "tatengues", Delfino volvió a pitar la continuidad del partido, del que se jugaron diez minutos de descuento.

El clásico de la ciudad de Santa Fe es uno de los de mayor rivalidad en Argentina.

Colón, que había abierto la cuenta por intermedio de Lucas Mugni a los 45 minutos, se tomó así revancha de la derrota que le propinó su tradicional rival la temporada pasada en el Cementerio de los Elefantes.

En tanto, Unión ahondó su crisis: sigue sin ganar en el torneo y está último en las posiciones y en los promedios, con muchas posibilidades de perder la categoría.