Al menos siete personas murieron hoy y otras 24 resultaron heridas después de que un individuo lanzara un artefacto explosivo en un autobús en Eastleigh, el barrio de mayoría somalí de Nairobi.

La Cruz Roja de Kenia, citada por la prensa local, confirmó que al menos 24 heridos habían sido trasladados al Hospital Nacional Kenyatta, en la capital keniana.

El explosivo estalló cuando el vehículo circulaba en las cercanías de la Escuela Primaria de Santa Teresa.

El sospechoso de haber lanzado el explosivo fue rescatado por la policía de entre la multitud, que lo estaba linchando.

La policía tuvo que disparar al aire para dispersar a la gente.

Kenia ha registrado al menos una veintena de ataques desde que el Ejército local iniciara, el 15 de octubre de 2011, una ofensiva en Somalia contra la milicia fundamentalista islámica Al Shabab, que ha amenazado en varias ocasiones con perpetrar ataques en Kenia como represalia.

Estos atentados han dejado varias decenas de muertos y más de un centenar de heridos.

La incursión militar comenzó dos días después del secuestro de dos cooperantes españolas de la ONG Médicos sin Fronteras en el campo de refugiados de Daabad (en el este y a unos 100 kilómetros de Somalia), el cuarto en poco más de un mes, todos ellos supuestamente obra de Al Shabab, según las autoridades kenianas.

La milicia, que el pasado febrero anunció su unión formal con la red terrorista Al Qaeda, combate desde 2006 a las autoridades somalís y a las fuerzas multinacionales de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) para instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

A pesar de los recientes avances de las tropas aliadas contra Al Shabab, los radicales aún controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el Ejecutivo somalí aún no está en condiciones de imponer su autoridad.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.