La comedia española "Una pistola en cada mano", del director catalán Cesc Gay, fue la encargada de cerrar el Festival de Cine de Roma en el que, durante una semana, los asistentes a esta fiesta del cine han podido asistir a estrenos y ruedas de prensa de películas realizadas en todo el mundo.

La producción española puso el punto y final a ocho días intensos para los directores, productores, actores y periodistas que desde el pasado viernes 9 han acudido a las salas del festival en la capital italiana.

En una entrevista concedida a Efe, Cesc Gay explicó que se trata "de una comedia sobre los hombres" desde una perspectiva un poco "cruel e irónica" y que, al idearla, pensó en una cinta con "escenas intensas de 20 minutos" basadas en "diálogos" y "encuentros inesperados" entre hombres y mujeres.

"Nos conocíamos, éramos amigos y teníamos ganas de trabajar juntos", dijo Gay aludiendo al reparto que participó en la grabación, entre los que están los actores Ricardo Darín, Jordi Mollà, Cayetana Guillén Cuervo, Javier Cámara o Leonor Watling.

Entre las particularidades de la película, el cineasta de 45 años señaló que se había grabado en Barcelona de "forma fragmentada" a lo largo de meses y que los actores no conocían el texto de los demás.

Por su parte, la actriz española Cayetana Guillén Cuervo dijo a Efe que le pareció "un lujo" grabar con los actores y describió a Cesc Gay como el "creador de universos pequeños" y de "radiografías generacionales" de la sociedad española actual.

"Siempre me veo reflejada en sus pelis y me parecía un regalo estar dentro de una de ellas", declaró la también presentadora, que cree que este trabajo refleja "con ironía" la tendencia de los chicos a "no hablar las cosas" porque "les agobian".

Para el actor Jordi Mollà la película cuenta, desde la perspectiva del director, las incertidumbres y los problemas de muchos hombres a partir de los cuarenta en su relación con las mujeres y con el mundo.

"Me atrajo el mundo de Cesc, los diálogos", refirió el catalán.

También estuvo en Roma presentando la película la actriz y cantante Leonor Watling, que confesó que se había tenido "mucha libertad" en el rodaje y que le hubiera gustado interpretar a todos los personajes

"Lo más bonito de trabajar son Cesc son los ensayos y los millones de sutilezas que mete en cada frase", concluyó.

"Una pistola en cada mano" explora el mundo de las relaciones entre hombres y mujeres a través de pequeños diálogos rebosantes de humor y de ironía en los que los protagonistas cuestionan los clichés de la sociedad contemporánea.