Era como si me hubieran triturado las entrañas, sentía un dolor insoportable y un calor increíble", asegura la artista británica Tracey Emin al recordar su aborto en un desgarrador vídeo que forma parte de su exposición en Buenos Aires, la primera en solitario en el continente americano.

Esa tormentosa experiencia, que millones de mujeres de todo el mundo sufren en silencio, Emin decidió grabarla y hacerla pública en 1996, una decisión que no solo tuvo un efecto catártico, sino que trazó el camino que la catapultaría a la cima del arte británico a finales de los noventa.

El vídeo, que bautizó como "How it feels (Lo que se siente)", da título también a la exposición que acoge el Museo de Arte Latinoamericano (Malba) de la capital argentina, comisariada por el canadiense Philip Larrat-Smith, y en el que se exhiben otras cuatro cintas con tintes autobiográficos, grabadas entre 1995 y 2000.

"Gritaban pu-ti-ta, pu-ti-ta. Al final ya no podía escuchar la música ni la gente que aplaudía, la cabeza me daba vueltas y lloraba. Había perdido", dice Emin en otro de los vídeos, "Why I never become a dancer (Por qué nunca llegué a ser bailarina)".

En la obra, la artista británica recuerda los abusos sexuales que sufrió cuando tenía 13 y 14 años pero los exorciza en un baile final desenfrenado al ritmo de "You make me feel (Mighty Real)", de Sylvester.

Han pasado casi dos décadas desde que Emin, de 49 años, grabase los vídeos que ahora expone el Malba, y aseguró que le resulta extraño volver a ver este material ahora.

"Es muy extraño verme tan joven porque ahora actúo y pienso como una persona mucho mayor, pero al mismo tiempo es bueno porque sigo reconociéndome en estas ideas", declaró la artista a Efe horas antes de la inauguración.

La recogida melena rubia que la estrella británica lucía el jueves en Buenos Aires contrastaba con el pelo corto y moreno con el que aparece en las cintas, pero más allá de los cambios físicos y estéticos, Emin aseveró que se alegra de "ya no sufrir así y estar en el lado positivo de la vida".

Emin admitió que en los últimos años se ha desdibujado la frontera entre público y privado y señaló que ahora le parecen "inocentes" obras suyas que escandalizaron hace años a la sociedad, como "Mi cama", la instalación en la que exponía una cama rodeada de botellas de vodka, colillas, condones usados, tampones y ropa interior y con la que fue nominada a los premios Turner en 1999.

"Sí, ahora, con Facebook, Youtube, ya no hay nada privado sobre nadie. Pero hace 20 años no era así: los británicos no decían lo que pensaban, lo que sentían, tenían que parecer invulnerables y yo, en cambio, era vulnerable", aclaró.

Pese al cambio de mentalidad, el arte de Emin, una de las exponentes más exitosas del grupo conocido como "Young british artists" (jóvenes artistas británicos) en los noventa, mantiene la capacidad de provocar y de generar admiración o repulsión entre quienes se enfrentan a sus obras.

En declaraciones a Efe, el comisario Larrat-Smith indicó que la selección de vídeos que pueden verse en el Malba hasta finales de febrero es una buena representación de "la voz compleja de Emin", que a veces "es más humorística, otras más trágica y otras lírica".

La artista coincidió con él y subrayó que considera que se trata de "un espectáculo perfecto para Argentina, ya que los argentinos son muy expresivos, muy libres a la hora de hablar de sus sentimientos, de contar qué les ocurre".

En Argentina solo podrá contemplarse material audiovisual, pero la polémica artista, titular de dibujo en la Royal Academy of Arts de Londres, ha recurrido también a la fotografía, al dibujo e incluso al bordado para convertir sus pulsiones vitales en arte.

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Mar Centenera