El rey Juan Carlos y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, celebraron hoy el tradicional desayuno de trabajo con los líderes de los países de Centroamérica que asisten a la Cumbre Iberoamericana en Cádiz (sur de España).

Rajoy y el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, han llegado a primera hora de la mañana al Palacio de Congresos donde se celebra la cumbre.

El rey, que anoche anunció que la próxima semana se someterá a una operación quirúrgica en su cadera izquierda, descendido del vehículo en el que se ha desplazado hasta la sede de la cumbre y ha departido unos instantes con el presidente del Gobierno y con el jefe de la diplomacia española.

En lugar de ayudarse de las muletas que ayer utilizó en algunos actos de la cumbre, el monarca prefirió agarrarse del brazo de Rajoy y de Margallo para acceder al interior del edificio.

Posteriormente llegaron los jefes de Estado centroamericanos para participar en el desayuno de trabajo, una cita que ya es habitual en todas las cumbres iberoamericanas.

Entre los que acuden a este encuentro está el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, quien será el anfitrión de la cumbre del próximo año.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, y el de Nicaragua, Daniel Ortega, están ausentes.

Pérez Molina excusó su asistencia por el terremoto que afectó a su país la pasada semana. Ortega anunció que no podía asistir "por razones de fuerzas mayor", según señalaron fuentes diplomáticas nicaragüenses.

Tras el desayuno de trabajo, todos los participantes en el mismo se dirigirán al plenario de la cumbre para estar presentes junto con el resto de líderes iberoamericanos en las sesiones que permitirán aprobar la denominada Declaración de Cádiz.

Un texto que pretende impulsar el crecimiento para la creación empleo y promover la presencia internacional de las pymes y el desarrollo de infraestructuras. EFE

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