El único rey de Albania, Zog I (1885-1961), ha sido enterrado hoy en su patria más de medio siglo después de su muerte en Francia, en una ceremonia que ha vuelto a dividir al país sobre el legado del monarca.

Los partidos de derecha representados por el primer ministro de Albania, Sali Berisha, con un fuerte respaldo en el atrasado y montañoso norte, le atribuyen el mérito de fundar el moderno Estado albanés.

Mientras, la oposición socialista, de fuerte arraigo en el sur, lo considera un "dictador" y un "traidor" por haber abandonado el país el día de su ocupación por la Italia fascista al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

"Ahmet Zog es honrado hoy por todos los albaneses por su contribución histórica a la construcción del Estado albanés", declaró hoy Berisha tras rendir homenaje al rey.

"Hasta el año 1928 Albania no funcionaba como un Estado, pese a que logró la independencia de los turcos en 1912. Zog creó las instituciones, la banca nacional, los ministerios, el ejército y la gendarmería", dijo a Efe Ilmi Fana, una monárquica que hizo un largo viaje para asistir al sepelio.

Según Fana, "con el pasaporte del reino nuestros abuelos llegaron de forma libre a un sitio tan lejano como Australia. Y la moneda en aquellos tiempos tenía valor y se podía convertir hasta en EEUU".

Otro monárquico, Gjosh Gjoshi, feliz porque los restos mortales del rey descansen en Albania, destacó que "Zog tiene el mérito de la redacción de la Constitución según el modelo de los países europeos, aprobó el Código Civil y Penal y creó el servicio diplomático de Albania".

Ahmet Zog, que había ejercido antes la función de primer ministro y fue presidente del país de 1925 a 1928, se autoproclamó rey de los albaneses en 1928 con el nombre del Zog I.

Su reinado duró hasta el día de la ocupación de la Italia fascista el 9 de abril de 1939, a la que no opuso resistencia alguna.

El mismo día de la invasión, Zog se marchó del país con su esposa, Geraldine Apponyi, su único hijo recién nacido, Leka, y una comitiva, llevándose el oro del tesoro del Estado.

Desde entonces vivió en el exilio en diversos países como Egipto, Reino Unido y Francia, donde murió en 1961.

"Rechazo las ceremonias oficiales que ha programado el protocolo del Estado para su entierro. Así se glorifica la traición nacional y se toma el pelo al pueblo", afirmó Servet Pellumbi, una de las figuras más destacadas de los socialistas.

"Zog estableció una dictadura. No había libertad de expresión, el parlamento era ficticio. Abolió a los partidos adversarios y asesinó a sus rivales", declaró a Efe Hilmi Limani, pensionista a la que disgustó la pompa del entierro.

Opinó que "no hay que levantarle monumentos. Él tenía ambiciones por el poder y el dinero. Llevaba una vida de lujo cuando el resto del pueblo vivía en la miseria. Y al final salió del país para salvar a su familia".

En la rehabilitación de la figura de Zog los socialistas ven una tentativa de Berisha de ganar los votos del electorado monárquico en los comicios generales de 2013.

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Mimoza Dhima