El ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha considerado hoy que la recesión europea es la prueba de que la política de austeridad presupuestaria y monetaria, con una intervención poco decidida en los mercados de deuda, acaba perjudicando tanto a deudores como a acreedores.

"A las pruebas me remito, porque estamos a las puertas de una recesión que perjudicará a todos", ha manifestado Margallo ante empresarios españoles y latinoamericanos después de que ayer se conociera que la economía de la zona del euro entró en recesión técnica en el tercer trimestre del año.

En la presentación del informe "Perspectivas económicas de América Latina 2013" en el marco de la Cumbre Iberoamericana, ha contrapuesto ese modelo al anglosajón, que compensa la atonía de la demanda interna con una política presupuestaria "relativamente alegre", una política monetaria más flexible y una intervención decidida en el mercado de deuda.

Se reparte así el sacrificio entre acreedores y deudores, mientras que la política de austeridad total, si bien "parece favorecer en un principio a los países acreedores, al final perjudica a todos", ha señalado sin citar expresamente a Alemania.

"Estamos en una crisis que dura demasiado, cuyo final no se acierta a ver", ha admitido García-Margallo antes de recordar cómo hace unos días el primer ministro griego, Antonis Samarás, decía que la política es hoy "un ejercicio extraordinariamente duro".

A su juicio, "la crisis de Europa no es económica, es una crisis política", porque los inversores no se fían de que el proyecto europeo continúe.

Resolverla, según el ministro, exige que el Banco Central Europeo siga prestando dinero de forma ilimitada para no estrangular el crédito y poner en marcha la unión bancaria, mecanismos comunes de resolución de crisis, fondos de garantía financiados por las propias entidades y mecanismos de rescate como "última trinchera".

García-Margallo ha explicado la política que está siguiendo el Gobierno en España, obligado, como dijo en la transición el expresidente Adolfo Suárez, a "dar agua todos los días y a cambiar las tuberías".

Según ha señalado, ya se aprecian cambios y uno "radical" es el del mercado laboral, ya que si hasta el año pasado se destruía "masivamente" empleo en el sector privado y se compensaba con contrataciones "masivas" en el sector público, los últimos datos indican que quien despide ahora es el sector público.

Ha destacado además el aumento de la productividad, aunque en muchos casos haya sido por la destrucción de empleo, la recuperación de competitividad y el incremento de las exportaciones.

Para seguir en ese camino, y con la mirada puesta en las oportunidades que ofrece América Latina para las empresas españolas, ha reclamado un marco regulatorio claro y transparente, seguridad jurídica, un entono fiscal favorable y una justicia rápida.

El titular de Exteriores ha presentado a España como un "embajador privilegiado" de Latinoamérica en la UE y como puerta de entrada en el Norte de África.

Ha propuesto así la posibilidad de "caminar juntos" para atraer a capitales de países que tienen excedentes, como los asiáticos, para crear joint ventures entre España, Portugal y América Latina.