Los indígenas y campesinos de un pueblo del centro de Bolivia hirieron hoy con piedras y palos a 51 policías que intentaron despejar una carretera bloqueada, en la más grave, hasta ahora, de las protestas para exigir cambios en el censo nacional que se celebrará el próximo miércoles.

El viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez, dijo a Efe que los agentes fueron emboscados cerca del pueblo de Colomi, a 50 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, en cuyos hospitales han sido internados hoy 18 agentes, 7 de ellos en estado muy grave.

Los policías no reaccionaron ante las agresiones sufridas por lo que no hay heridos entre los manifestantes, que han vuelto a cortar el paso en la carretera de la región, lo que ha afectado a la distribución del material de consulta que será usado en el censo.

Según el jefe de la Policía de Cochabamba, coronel Erwín Montaño, los agentes fueron "brutalmente reprimidos" por los campesinos e indígenas, que además quemaron una camioneta policial y destrozaron otra.

El bloqueo cierra un paso importante en la carretera principal entre Cochabamba y el departamento oriental de Santa Cruz.

Los pobladores de Colomi rechazan la cartografía que usarán los encuestadores del censo porque data de 2001, cuando se hizo el último recuento nacional de población, y muchas comunidades aparecen vinculadas a un municipio vecino de Villa Tunari.

Los alcaldías están interesadas en ser registradas con el mayor número de habitantes porque obtendrán más recursos del Estado.

De los 339 municipios de Bolivia, solo 30 tienen en regla toda su delimitación territorial y 89 han planteado conflictos.

El Gobierno ha pedido a los municipios con problemas de límites que dejen en suspenso sus conflictos para que no se perjudique la celebración del recuento general y ha asegurado que la encuesta no definirá nuevos límites municipales.

Las autoridades han advertido de que si los encuestadores no entran a Colomi, esa población no actualizará la información para recibir más recursos durante los próximos diez años, hasta el próximo censo.

En la ciudad andina de Oruro, la alcaldesa, Rocío Pimentel, informó a Efe de su participación hoy en una multitudinaria manifestación para reclamar el uso de una cartografía antigua, porque sostienen que la actual "cercena" comunidades al departamento homónimo en favor de las regiones vecinas de La Paz y Potosí.

También hay protestas en algunos municipios de los departamentos de La Paz y Tarija por disputas limítrofes y de grupos indígenas de la zona andina, que defienden que muchos pueblos originarios no han sido tomados en cuenta para ser identificados en el censo.

El censo se desarrollará el próximo miércoles 21 y para su celebración se han decretado medidas extraordinarias que incluyen la parálisis total de actividades públicas y privadas y prohibiciones como las de circular, viajar al interior y consumir alcohol en cualquier lugar.

El último recuento general data de 11 años atrás y registró a 8,6 millones de habitantes en Bolivia, mientras que en el censo de la próxima semana el INE prevé que esta cifra se eleve hasta los 10 millones.