El creciente distanciamiento entre los socialistas lusos, que negociaron el rescate de Portugal, y la troika quedó patente hoy tras la reunión de los líderes del partido, ahora en la oposición, y los técnicos de la UE y el FMI.

El secretario general del Partido Socialista (PS), José Antonio Seguro, se mostró crítico con las recomendaciones de esos organismos para su país y calificó de "incongruente" que sus técnicos exijan más austeridad, cuando los máximos responsables hablan de promover el crecimiento.

"Desde hace un año, hay divergencias muy claras. De un lado está la troika y el Gobierno portugués y, del otro, los socialistas y el resto del país", dijo Seguro tras un encuentro con representantes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que forman la troika.

El líder socialista incidió en que existen "discrepancias" entre las declaraciones de los máximos responsables de esos organismos acerca de la necesidad de implementar medidas que estimulen el crecimiento y "la aplicación práctica de su programa para Portugal".

"No tiene sentido que Christine Lagarde (directora del FMI) reclame crecimiento y su plan aquí se asiente en la austeridad", señaló.

El PS volvió a distanciarse así de los postulados que aplica la troika en Portugal, a pesar de que fueron los socialistas, desalojados del poder por los conservadores en las elecciones anticipadas de junio de 2011, quienes solicitaron y negociaron el rescate internacional del país, de 78.000 millones de euros.

El consenso político y social en torno al programa de ajustes acordado con la UE y el FMI como contrapartida a ese préstamo ha sido hasta ahora uno de los elementos positivos más destacados en los informes de ambos organismos.

Seguro recalcó hoy que su partido defiende el cumplimiento de los compromisos internacionales adoptados, pero abogó por una renegociación de los plazos previstos en la reducción del déficit público luso.

"Éste es un momento crítico, el país atraviesa una situación muy grave, más incluso que lo que el Gobierno y la propia troika piensan", aseguró.

La reunión de Seguro con los técnicos de la UE y el FMI se enmarca en los contactos que mantiene esa misión con partidos, sindicatos y patronal con motivo del sexto examen al cumplimiento de las condiciones del rescate.

La visita de los técnicos a Lisboa comenzó el pasado lunes, está previsto que termine a finales de la próxima semana y de su resultado depende la liberación de un nuevo tramo del préstamo de la UE y el FMI.

Portugal atraviesa la mayor crisis de su historia reciente, con un índice de desempleo cercano al 16 % y una caída del PIB del 3,4 por ciento, tras el 1,7 % registrado en 2011 y el 1 % que se rebasará, según las previsiones oficiales, en 2013.

Tras un comienzo de año tranquilo, las movilizaciones sociales y las protestas se han recrudecido desde finales de verano por los anuncios de nuevas medidas de austeridad para el próximo año, entre ellas un fuerte aumento de impuestos.

Los nuevos recortes presupuestarios que debe hacer el Gobierno luso buscan reducir el déficit público a un tercio del 9 % en el que casi se situó en 2010.

Ese objetivo, exigido por la troika de forma escalonada para 2014, aún resulta difícil de cumplir para Portugal, pese a los draconianos ajustes ya aplicados.

La última señal de descontento social se produjo el pasado miércoles, cuando se celebró una huelga general, la tercera en un año, que acabó en violentos enfrentamientos, como no se habían visto en Portugal, entre la policía y los manifestantes.