Los atentados atribuidos a una poderosa banda dirigida desde el interior de las prisiones no cesan en los estados de Sao Paulo y Santa Catarina y, según balances difundidos hoy, causaron al menos otras ocho muertes entre la noche de ayer y esta madrugada.

Las autoridades de Sao Paulo indicaron que, en uno de los últimos ataques, una mujer que regresaba a su casa con su hijo de un año recibió disparos por dos hombres que circulaban en una moto.

El bebé falleció y la mujer permanece hospitalizada, de acuerdo a la Policía Militarizada de Sao Paulo.

Las otras siete víctimas mortales se registraron en varios tiroteos y un apuñalamiento ocurridos en distintos barrios del norte, este y centro de Sao Paulo, así como en Guarulhos, ciudad del área metropolitana, según las autoridades.

En Santa Catarina, cuatro ómnibus de transporte público fueron incendiados por delincuentes, que, según sospechan las autoridades, estarían vinculados al Primer Comando de la Capital (PCC), una banda nacida en el interior de las prisiones de Sao Paulo hace más de una década.

Desde inicios de octubre, las autoridades policiales de Sao Paulo han registrado más de 250 asesinatos, en su mayoría indiscriminados y en muchos casos dirigidos a agentes que no estaban de servicio.

En las últimas dos semanas esos ataques han recrudecido en Santa Catarina y en Florianópolis, la capital de ese estado del sur de Brasil, ya han sido registrados al menos veinte atentados contra autobuses.

Para intentar contener esa ola de violencia, las autoridades de Florianópolis anunciaron que los autobuses de transporte público circularán con escolta policial, sobre todo durante las noches, que es cuando se registra la mayoría de los ataques.

Aunque aún no cuentan con datos concretos sobre el origen de esas acciones, las autoridades tienen fuertes indicios de que detrás de la violencia se esconda el PCC, una organización mafiosa nacida en 1997 en el interior de las cárceles del estado de Sao Paulo y con ramificaciones en todo el país e incluso en Paraguay.

Las sospechas fueron en parte confirmadas por el testimonio de un expresidiario detenido esta semana y acusado de haber asesinado a un policía en una ciudad del interior de Sao Paulo.

Según el diario O Estado de Sao Paulo, el detenido confesó que asesinó al agente por ordenes del PCC, con el que mantenía "deudas" por drogas desde la época en que estaba en prisión.

El PCC irrumpió en la escena nacional en febrero de 2001, cuando sus líderes coordinaron la ocupación simultánea de 29 presidios del estado de Sao Paulo para protestar por las degradantes condiciones de reclusión.

La rebelión en las cárceles se mantuvo durante casi 48 horas y, desde ese episodio, muchos de los cabecillas del PCC fueron enviados a cárceles de otros estados con la intención de desarticular a la banda, que aún así se ha mantenido activa.

En mayo de 2006, el PCC dirigió una rebelión similar y llegó a controlar durante tres días un total de 73 cárceles en los estados de Sao Paulo, Mato Grosso do Sul y Paraná, que fue acompañada por una ola de violencia similar a la de ahora, que entonces causó cerca de un centenar de muertos en unas dos semanas.