Un grupo de investigadores chilenos han descifrado los genes de distintas familias de salmones para medir la efectividad de las vacunas destinadas a paliar los virus y bacterias que afectan la explotación comercial de este pez.

El estudio, desarrollado por la Universidad de Santiago de Chile (Usach), determina qué genes son más resistentes a la enfermedad ISA (Anemia Infecciosa del Salmón, en inglés), que hace dos años causó pérdidas millonarias a la industria chilena del salmón.

"Logramos demostrar qué genes son más o menos sensibles y los podemos evaluar directamente y poder determinar qué vacunas pueden ser las más eficaces para un patrón determinado en un caso de ISA", explicó a Efe el doctor Rodrigo Vidal, director científico del proyecto.

Auspiciada por la empresa noruega Marine Harvest, el mayor productor mundial de salmón de piscifactoría, la investigación pretende solucionar el control de una enfermedad que ataca sus glóbulos rojos, aunque no afecta a los humanos si comen pescado infectado.

Se estudió, en tanto, la respuesta de las familias de salmón con una menor mortalidad a la infección y se aplicó el conocimiento de sus genes como guía para determinar los activos genéticos que permiten resistir al ISA.

Así, este grupo de genes se puede utilizar como filtro para evaluar cuáles de las 16 vacunas que hay en el mercado son efectivas, y disminuir así los costes de las empresas salmoneras relacionados con las medidas de prevención del ISA, precisó la investigación.

A ello se suma la posibilidad de delimitar los peces resistentes a la enfermedad y que, en un futuro, van a dejar de ser portadores del virus, algo que, según los investigadores, podría beneficiar a los productores, ya que se evitaría retirar del mercado salmones no infectados.

"Si tu introduces individuos resistentes, es decir, individuos que pueden eliminar el virus, entonces estos individuos ya no sería portadores", señaló Vidal.

En Chile, el segundo productor de salmón tras Noruega, existen en estos momentos unos 300 centros de cultivo diseminados en las tres regiones productoras del país: Los Lagos, Aysen y Magallanes, todas en el extremo sur.

La crisis del virus ISA, que surgió en 2007 y duró hasta mediados de 2010, provocó una caída del 20 % de las exportaciones de salmón atlántico y la pérdida de casi la mitad de los 50.000 puestos de trabajo directos del sector.

Sin embargo, la industria logró recuperarse, hasta el punto de que el año pasado superó los 3.000 millones de dólares en exportaciones y proyecta alcanzar los 5.000 millones para 2016, según datos de Salmón Chile, la patronal del sector.