Las elecciones primarias del próximo domingo en Honduras tienen como novedad la participación del derrocado expresidente Manuel Zelaya, que ha regresado a la arena política como un "caudillo", según coinciden los analistas.

Coordinador de recién fundado Partido Libertad y Refundación (Libre), Zelaya buscará una candidatura para diputado por el oriental departamento de Olancho, de donde es originario, mientras su esposa, Xiomara Castro, es la única aspirante a la candidatura presidencial por esa formación izquierdista.

Analistas consultados por Efe coincidieron en que el golpe de Estado de 2009 hizo que Zelaya volviera a la escena política de su país como un "caudillo" y que conduzca su nuevo partido, surgido del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), desde esa misma óptica.

El regreso de Zelaya "era previsible después de lo ocurrido el 28 de junio de 2009", pues "no se iba a quedar de brazos cruzados en cuanto a la actividad política y se esperaba que iba a dar la lucha y saldría a conformar un nuevo partido", comentó a Efe el analista político Matías Funes.

Zelaya, de 60 años, se formó como político en el tradicional Partido Liberal (conservador), bajo cuya bandera llegó a ser diputado, ministro de Inversión Social y presidente de Honduras.

Pero la mayoría de los diputados del Partido Liberal apoyó su derrocamiento, lo que resquebrajó a esa centenaria organización política.

Algunos liberales se pasaron al recién creado Libre, mientras que otros se han mantenido firmes en el Partido Liberal, que tiene ahora tres corrientes internas y busca su unidad con las primarias del próximo domingo.

Además del Libre y el Liberal, el tercer partido que participará en la contienda del próximo domingo es el Partido Nacional, en el poder, también conservador y con más de un siglo de historia, en el que han surgido siete movimientos internos.

Las elecciones primarias e internas no son obligatorias en Honduras, donde legalmente existen nueve partidos políticos, cuatro de ellos fundados tras el derrocamiento de Zelaya.

Como partido, Libre está integrado por antiguos liberales y otros hondureños que vienen del movimiento popular y social.

Funes indicó que pese al consenso del que hablan algunos miembros de Libre, ya se están viendo algunos roces y desavenencias entre sus integrantes, y una desconfianza mutua del sector de los liberales que se pasaron a las filas del nuevo partido.

"No estoy seguro que sólo el liderazgo de Zelaya sea una garantía para mantener unido al partido Libre", comentó Funes, quien expresó sus dudas de que haya habido un consenso en las bases para escoger como aspirante única a la candidatura presidencial a la esposa del expresidente.

"Hay que decir que de una u otra manera, Libre está influido por las prácticas caudillistas que han sido propias de la historia de Honduras", opinó el analista político.

Para el analista Manuel Torres, director de la Agencia Audiovisuales y Análisis de Prensa (AAP), "la interrupción abrupta" del mandato de Zelaya "con el golpe de Estado lo hizo pasar del plano del típico político, a un político caudillo".

Ahora, "como todo caudillo, tiene a quienes lo aman y quienes lo odian", y para Zelaya "el actual proceso electoral, que es una antesala de las elecciones generales de 2014, también es una especie de revancha ante quienes quisieron borrarlo", subrayó Torres.

El exgobernante ha reiterado que si Libre llega al poder convocará una Constituyente para "refundar Honduras", tarea nada fácil en un país que tradicionalmente ha sido conservador.

Como presidente, Zelaya comenzó a perder el poder desde que anunció su giro hacia el "socialismo democrático", en agosto de 2008, con el apoyo del presidente venezolano, Hugo Chávez.

Zelaya fue depuesto y expulsado del país cuando promovía una consulta popular para reformar la Constitución, desoyendo impedimentos legales.

Regresó a Honduras el 28 de mayo de 2011 tras un acuerdo entre el actual presidente hondureño, Porfirio Lobo, apoyado por sus homólogos de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Hugo Chávez, que incluyó la retirada de todas las acusaciones interpuestas contra Zelaya ante la justicia tras su derrocamiento.

Ese acuerdo del 22 de mayo del mismo año agilizó además el regreso de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que fue suspendida tras el golpe de Estado.