El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, de 104 años, ha sufrido una hemorragia digestiva, que ha sido controlada, pero seguirá ingresado en el Hospital Samaritano de Río de Janeiro, informaron hoy los médicos que le atienden.

"Tuvo una hemorragia digestiva, que está controlada" aunque no del todo superada y que se ha sumado a los problemas renales que ya eran tratados por los médicos, dijo en una rueda de prensa el director del centro asistencial, Fernando Gjorup.

El médico afirmó que Niemeyer sufrió una deshidratación que le afectó a un riñón y luego a la función renal. "Aunque su cuadro aún preocupa, es verdad que ha presentado una mejoría y responde al tratamiento", declaró.

Niemeyer, quien pasó dos semanas internado en octubre, sufrió una recaída por la que volvió a ser hospitalizado el pasado día 2 y, de acuerdo con los médicos, aún no existen previsiones para una posible alta.

"Tiene una salud frágil, propia de su edad, que inspira muchos cuidados", dijo Gjroup al explicar la decisión de mantenerle bajo una estricta observación médica.

El director del hospital explicó que Niemeyer permanece lúcido, recibe visitas y hasta discute asuntos de trabajo con sus colaboradores.

Gjroup dijo que él mismo presenció una de esas discusiones, el pasado fin de semana, cuando el arquitecto recibió a uno de los empleados de su estudio para analizar algunos detalles de un nuevo diseño, sobre el que no supo dar detalles.

Su esposa, Vera Lúcia Cabreira Niemeyer, dijo la semana pasada, cuando fue hospitalizado nuevamente, que el centenario arquitecto trabajaba en varios proyectos, entre los que citó un centro cultural en Marruecos y una biblioteca en Argelia.

Sus familiares confían en que Niemeyer pueda celebrar en su casa sus 105 años, que cumplirá el próximo 15 de diciembre, pero Gjroup reiteró hoy que por el momento "no es posible" predecir cuándo recibirá el alta.

Niemeyer, uno de los mejores discípulos del francés Charles Edouard Jeanneret-Gris, conocido como Le Corbusier, ha sido uno de los principales exponentes del modernismo en la arquitectura y ganó fama mundial con el diseño de los principales palacios de Brasilia, capital que diseñó de la nada junto al urbanista Lucio Costa.