El Gobierno de Chile condenó hoy "todos los actos de carácter violento y terrorista, cualquiera sea su origen", que están ocurriendo en Israel y en la franja de Gaza.

En un comunicado, el Ejecutivo chileno expresó "su profunda preocupación por la escalada de violencia que se está produciendo estos días en Israel y la zona de Gaza, y considera especialmente grave que ello haya afectado a la población civil".

Hoy en Jerusalén las sirenas antiaéreas se han oído por primera vez desde la Guerra del Golfo de 1991 y el brazo armado del movimiento islamista Hamás se ha atribuido el lanzamiento de tres cohetes que han caído en poblados a las afueras de la ciudad.

Las Brigadas de Azedin Al Kassem también han asegurado que sus milicianos han derribado un avión de guerra israelí con un misil tierra-aire en Gaza, en medio de la ofensiva del Estado hebreo en esa franja.

Las autoridades chilenas hicieron "un ferviente llamado a las partes para que adopten sin demora todas las medidas necesarias a objeto de reducir las tensiones y preservar la paz y seguridad en esa región".

En Chile se encuentra la mayor comunidad palestina fuera del mundo árabe, con unos 400.000 miembros, que en su mayoría son descendientes de personas que emigraron a lo largo del siglo XX, profesan la religión católica y tienen un buen estatus social.

En Santiago, un grupo de palestinos y simpatizantes de esa comunidad se manifestó el jueves para conmemorar los 24 años de la aprobación, en 1988 en Argel, de la Declaración de Independencia Palestina.

Los palestinos que residen en Chile han convivido sin problemas con la comunidad judía, menos numerosa pero también muy influyente.