La agricultura alternativa a los cultivos ilícitos fue hoy el centro de atención en el encuentro de un centenar de expertos antidroga de 23 países en Lima, donde buscarán "un acuerdo negociado como hoja de ruta", según anunció a Efe la directora de la Comisión Nacional Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), Carmen Masías.

Masías inauguró hoy la Conferencia Internacional sobre Desarrollo Alternativo (ICAD) que se desarrollará hasta mañana con la presencia de varios integrantes de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) como su director de operaciones, Aldo Lale Demoz.

Al acto acudieron el ministro peruano del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, el de Agricultura, Milton von Hesse, el secretario general de la Comunidad Andina, Genaro Baldeón y el representante del organismo antidroga de Tailandia, Vittawan Sunthornkajit.

Masías explicó que "se intercambiarán ideas y experiencias" en un momento donde existe "el consenso de que sin voluntad política no tendríamos el éxito existente, gracias sobre todo a los recursos del Gobierno peruano y de la cooperación internacional".

"Es una lucha con muchas aristas ya que implica el desarrollo alternativo, el control de la oferta, y la prevención y rehabilitación para que las comunidades y los jóvenes no ingresen a la droga", comentó.

En concreto valoró que el desarrollo de cultivos alternativos "es una herramienta fundamental para luchar con inclusión social frente al terrorismo y el narcotráfico en Perú, uno de los pocos países donde se concentran todas las manifestaciones del problema de la droga".

En ese aspecto Aldo Lale Demoz apuntó que un agricultor gana casi tres veces más por un kilo de cacao que por uno de hoja de coca ya que el cacao se sitúa en 6,3 dólares por kilo y el producto ilegal en 2,3 dólares por kilo.

Pulgar-Vidal opinó que es una "responsabilidad internacional enfrentar las causas y consecuencias de los cultivos ilícitos, enmarcadas en el ámbito global", cuya solución está en "cultivar productos legales que requieren los mercados".

Así, el ministro de Agricultura explicó que el avance de estos nuevos cultivos a cambio del abandono de la hoja de coca, como se ha constatado en algunas regiones peruanas, "es un gran logro muy difícil de vislumbrar cuando lo único que predominaba antes eran los negocios ilícitos".

El representante de la Unodc en Perú, Flavio Mirella, destacó que la superficie dedicada a cultivos alternativos, como el café y el cacao, alcanza en Perú las 80.000 hectáreas, "que son muchas más que el área dedicada al cultivo de coca", fijada en 62.500 hectáreas.

Este cálculo implica las hectáreas donde se dejó de cultivar hoja de coca y la superficie donde se evitó la invasión de los campos con cultivos ilegales gracias a otros productos lícitos.

"Esta señal es muy buena y las cifras crecerán a medida que el interior del país y la amazonía se integre en la estructura productiva de otras regiones peruanas", aseveró.

Mirella valoró el cooperativismo como la forma empresarial más eficiente de estructurar a estos agricultores y así "facilitarles el acceso al crédito y a los mercados".

"Los mismos cocaleros van a las cooperativas para comprobar el aumento de la calidad de vida de esos mismos agricultores que antes cultivaban hoja de coca y que ahora viven despreocupados de buscar un comprador a su producto porque lo que plantan es legal y tiene mercado seguro por su calidad", concluyó.