El Gobierno de Japón buscará recuperar el diálogo con China, enrarecido por las disputa territoriales, después del nombramiento hoy de Xi Jinping como secretario general del Partido Comunista (PCCh) y presidente de la Comisión Militar Central.

"Sea quien sea el líder, la relación entre Japón y China es una de las relaciones bilaterales más importantes" para el país, añadió el ministro portavoz nipón, Osamu Fujimura, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo tras conocerse la consagración de Xi como el líder del país para los próximos diez años.

Japón además "actuará con calma y sin perder de vista las perspectivas generales", al tiempo que "continuará y fortalecerá su diálogo con China a través de varias formas y niveles", apuntó el ministro nipón.

La decisión de Japón de comprar a un particular tres de los cinco islotes del disputado archipiélago Senkaku/Diaoyu deterioró las relaciones diplomáticas con China y desataron una ola de protestas antiniponas en China, en algunos casos con ataques a intereses comerciales japoneses.

Japón administra ese archipiélago deshabitado, situado en el Mar de China Oriental y de menos de 7 kilómetros cuadrados.

Por su parte, la agencia Kyodo apuntó hoy que la designación de Xi como nuevo líder del país podría venir acompañada de una política dura hacia Tokio con respecto al conflicto de las islas disputadas.

Según expertos consultados por la agencia, a pesar de que el interés de Pekín es cimentar las relaciones de manera pacífica en la región Asia Pacífico, asuntos como la compra de tres de las islas por parte de Tokio son considerados como una provocación.

En septiembre el flamante líder chino Xi, de 59 años, consideró una "farsa" la decisión japonesa de comprar las islas y opinó que sólo ha servido para intensificar la disputa territorial entre los dos países.

Desde que se disparó la tensión en septiembre, Pekín mantiene en la zona contigua a las Senkaku/Diaoyu patrulleras que periódicamente traspasan lo que Tokio considera su jurisdicción y provocan la queja de las autoridades niponas, al considerarlas "intrusiones" en su territorio.