La dirección del grupo holandés ING ha planteado hoy el cierre de 40 oficinas en Bélgica a los sindicatos representantes de sus empleados, con los que han comenzado una ronda de contactos después del anuncio de la entidad de despedir 2.300 trabajadores en los Países Bajos.

Las sucursales que se verían afectadas por el cierre se ubican en las regiones de Bruselas y Valonia (sur de Bélgica), según el portavoz del sindicato liberal belga CGSLB, Selon Martine Lefevre.

Los representantes de los trabajadores han señalado que en los próximos días se celebrarán nuevas reuniones entre las partes, ya que hoy los sindicatos "simplemente han conocido los planes" de la empresa, dijo el portavoz en declaraciones recogidas por el diario "Le Soir".

La idea de la entidad es reubicar al personal despedido en otras de sus sucursales, aunque los sindicatos temen que esta medida suponga un empeoramiento de sus condiciones laborales, según el portavoz.

Los despidos anunciados en Holanda afectarán a 1.350 puestos en el departamento de seguros hasta finales de 2014 y otro millar en el bancario de cara a 2015.

El grupo bancario y asegurador holandés registró un beneficio neto en el tercer trimestre de 609 millones de euros, una bajada significativa respecto a las mismas fechas del año anterior, cuando consiguió un resultado de 1.692 millones.