El secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, dijo hoy estar "muy seguro" de que el escándalo amoroso que causó la dimisión del director de la CIA, David Petraeus, no puso en riesgo la seguridad nacional.

"Estoy muy seguro de que no llegó a existir una amenaza a la seguridad nacional", afirmó Holder en una rueda de prensa en Nueva Orleans, donde anunció una condena récord contra la petrolera BP por el vertido del Golfo de México en 2010.

El titular de Justicia estadounidense indicó que si hubiese existido un riesgo, "por supuesto" se lo habría comunicado al Congreso y al presidente Barack Obama.

Añadió que se informó en el momento "apropiado" tras una serie de entrevistas "cruciales" antes del anuncio de la dimisión el pasado viernes día 9.

Petraeus dimitió ese día, tras reconocer una relación con su biógrafa Paula Broadwell, que se ha extendido hasta salpicar al general John Allen, jefe de la Fuerzas Aliadas en Afganistán.

Holder explicó que la investigación se hizo de una manera "imparcial". Añadió que la información sobre los hechos no salió del Departamento de Justicia y del FBI.

Los investigadores han revelado a medios estadounidense que se encontraron documentos clasificados en ordenadores requisados a Broadwell, aunque Petraeus dijo hoy a la cadena HLN que nunca compartió información clasificada con su amante.

Broadwell tenía permisos de acceso especial a cierto tipo de información clasificada, privilegio que le ha sido denegado mientras se lleva a cabo la investigación.

El escándalo comenzó a ser investigado hace unos meses cuando Jill Kelley, una mujer que organizaba actividades sociales públicas vinculadas al Ejército en Tampa, pidió a un agente amigo del FBI que investigara amenazas de Broadwell para que se mantuviera alejada de Petraeus.

Allen, que fue subalterno de Petraeus de 2008 a 2010 en el Mando Central, en Tampa, intercambió mensajes "inapropiados" y "flirteos" con Kelley, según se llegó a saber durante la investigación.