El canciller argentino, Héctor Timerman, reiteró hoy que Argentina pagará a los acreedores que aceptaron la reestructuración de la deuda soberana del país, pero no a los "fondos buitres" que rechazaron un acuerdo e instó a las naciones a unirse para lograr "un mundo libre de estos carroñeros".

"Nuestro mensaje es claro: vamos a pagar a la inmensa mayoría de los tenedores de bonos, que han acordado un canje de deuda que ha contribuido a la recuperación de Argentina", dijo Timerman en una columna de opinión publicada hoy en la web de Presidencia.

"Sin embargo, no vamos a premiar a los usureros que compraron bonos en default por centavos y se han negado a un acuerdo que les habría representado un claro beneficio, pidiendo mucho más, incluso varias veces la cantidad que gastaron", añadió el canciller argentino.

Entre 2005 y 2010, casi el 93 por ciento de acreedores se acogieron a la reestructuración de los bonos que entraron en mora durante la severa crisis económica de 2001, pero entre ese 7 por ciento restante hay fondos especulativos como NML, que ha logrado embargar el buque insignia de la Armada argentina en Ghana.

"Una pieza del patrimonio nacional argentino ha sido retenida, en clara violación del derecho internacional, en un intento de cobrar una deuda especulativa", añadió Timerman en relación a la fragata Libertad, a la que una orden judicial impide abandonar el puerto ghanés de Tema desde el pasado 2 de octubre.

El canciller subrayó que desde el estallido de la burbuja financiera "hay una opinión creciente de que la especulación no regulada es no solo injusta, sino también mala para los negocios", por lo que instó a unirse para combatirlos.

"Un mundo libre de estos carroñeros beneficiaría no sólo a la Argentina, sino también a otras naciones pobres de África y América Latina. Alentamos a todas las naciones y organizaciones de buena voluntad a que nos ayuden a deshacernos de ellos", concluyó.

Argentina recurrió el miércoles al Tribunal del Mar, con sede en Hamburgo (Alemania), para tratar de destrabar el conflicto que mantiene retenido el buque insignia de la Armada en el puerto ghanés de Tema.